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                                                         Rosa Luxemburgo. A cien años de su asesinato

Una opinión personal

 x.   F. Moyano

 

En el blog del autor:

Rosa, la botánica

Rosa. Verdad y mentira del "levantamiento espartaquista" (I)

Rosa: Verdad y mentira del "levantamiento espartaquista" (II)

Introducción: Rosa, la botánica

... qué posiciones teóricas fundamentales han llevado a Rosa Luxemburgo -que siempre ha sido un portavoz insuperado, un maestro y un dirigente inolvidable del marxismo revolucionario- a oponerse de manera tan radical a la política revolucionaria de los bolcheviques... factor de que derivan lógicamente esas opiniones. Es la sobrestimación del carácter orgánicode la evolución histórica.

Georg Lukács. Observación critica a la crítica de la revolución rusa de Rosa Luxemburgo.

 

En la Universidad Zúrich, Rosa se inscribió primeramente en la Facultad de Ciencias. Más que un interés, era una pasión lo que sentía por el mundo de las plantas y de los pájaros, y éste fue, a lo largo de toda su vida, el refugio donde buscaba un descanso de su lucha.

Paul Frölich. Rosa Luxemburgo

 

Al cumplirse 100 años del asesinato de Rosa Luxemburgo escucharemos sin duda muchos homenajes. Pero habrá que ver cuánto de eso resulta ser un verdadero reconocimiento de su aporte a la lucha revolucionaria. Para empezar, no se puede ignorar que fue asesinada por órdenes directas del gobierno que encabezaba el Partido Socialdemócrata Alemán. O sea, que los homenajes que vengan desde ahí, o lugares cercanos o afines a eso...

Tampoco se puede ignorar que en Congreso fundacional del Partido Comunista Alemán celebrado quince días antes, Rosa había quedado en minoría. Lo que sugierere tomar algunas discusiones.

Esta nota quiere ser inaugural de una serie dedicada a ver los aspectos problemáticos y discutidos de su pensamiento. No vamos a hacer de él un evangelio, pero tampoco nos vamos a conformar con "disculpar" sus errores para acomodarla tranquilamente en un lugar importante pero secundario, en la santería oficial de la "ortodoxia revolucionaria", debajo de quienes "tenían razón". Nos interesa, antes que tener las respuestas, entender las preguntas que Rosa dejó planteadas. Alguno podrá pensar ¿para qué si con un homenaje alcanza? No para nosotros.

Hemos mencionado en este título los estudios de Rosa en Botánica, primera disciplina científica en la que se formó, tal como lo menciona su biógrafo Frölich que la conoció directamente, y, curiosamente, en aquel Congreso estuvo en la posición contraria a la de Rosa. Y lo mencionamos, porque creemos que esa ciencia modeló su forma particular de ver el desarrollo de la lucha revolucionaria, el rasgo que, en el acierto o en error, la distingue claramente dentro de la teoría socialista. Esto agrega Frölich:

"La sobrestimación de las masas es el 'error' inevitable de todo verdadero revolucionario. Este 'error' nace de la ardiente necesidad de avanzar y del reconocimiento de la profunda verdad de que solo las masas cumplen las grandes transformaciones de la historia. Sin embargo, su confianza en las masas no tenía nada de mística. Conocía sus debilidades y pudo ver suficientemente sus defectos en los movimientos contrarrevolucionarios".

Entonces, cuando Lukács nos sugiere el término "orgánico" para referirse al modo de ver de Rosa del proceso de maduración de la clase a partir de sus propias experiencias, el aprendizaje de las masas por la acción, el desarrollo de las organizaciones obreras desde la base, está describiendo muy acertadamente su pensamiento, en sus aspectos que ella reitera y desarrolla con mucho énfasis: lo que se desarrolla como un organismo vivo, por su propio impulso.

Efectivamente, bien o mal, es así como veía Luxemburgo la revolución. Lo contrario a lo "orgánico" es el agregado o sustituto artificial, como un fertilizante químico en agricultura. En la revolución, eso sería la acción organizada y necesaria por arriba,del partido, del Estado obrero, del ejército obrero.

La discrepancia no está ahí; está en qué pasa cuando el componente orgánico se agota y refluye, porque eso necesariamente está también en su naturaleza: Si el vacío puede llenarse con lahipertrofiadel componente artificial, o el recurso extremo. Ese fue el drama de la Revolución Rusa, y en eso tenemos que ver cuál fue la sentencia en última instancia de la historia, quién resultó equivocado (o principalmente equivocado) a largo plazo. Porque efectivamente el vacío puede llenarse así, pero el "relleno" tiene a su vez su propio desarrollo orgánico que escapa al plan. En definitiva, queremos entender la pregunta.

En 2014 presentamos en co-autoría un trabajo sobre Rosa Luxemburgo, que fue luego publicado por la revista argentina Herramienta:En el principio era el hecho. Transcribo la breve introducción.

"Analizaremos aquí el discurso de Rosa Luxemburgo del 31 de diciembre de 1918 ante el congreso fundacional del Partido Comunista Alemán (KPD). Ya el 9 de noviembre se había iniciado la revolución. Tras la caída de la monarquía imperial, un gobierno socialdemócrata instauraría la República, pero aplastando el proyecto socialista. Días después,el 15 de enero de 1919, ese gobierno asesinaría a la misma Luxemburgo y a Karl Liebknecht. En este trabajo, nuestro análisis incluirá menciones al marco histórico, sus antecedentes y un posible significado mundial desde la óptica de Rosa Luxemburgo; lo mismo haremos con los hechos subsiguientes y con su desenlace.

"La líder espartaquista expone, en dicho discurso, su concepto de revolución proletaria 'por abajo', diferenciando esta revolución de las burguesas en su estrategia, táctica y metodología. El eje es su concepción de la espontaneidad de las masas y el papel del partido; masas hechas conscientes por su propia actuación revolucionaria, que se colocarán, en su momento, en el papel de la dirección. Por eso, dice que Espartaco ganará al final, o sea, las masas conscientes tomarán el poder.

"Luxemburgo nunca abandonó su espíritu libertario; ella era mujer de partido y tardó en romper con el SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) y el USPD (Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania), ya que creía que esta decisión la iba a alejar de las masas. Pero la situación avanzó rápida y desigualmente. El 5 de enero de 1919, las masas berlinesas se hicieron presentes, pero faltó la dirección. El 6 de ese mismo mes, Luxemburgo llama al pueblo: 'Levantaos'; ya tarde, trataba de encausar el movimiento. ¿Qué hubiese pasado si Espartaco hubiese actuado logrando otro curso? Tal vez una sangrienta derrota, pero luchando. La sangría, de todas formas, se dio con cientos y miles de militantes obreros asesinados impunemente, sin que la sangre sirviese parab aprender en la lucha".

Para armar nuestra muy breve agenda de temas a desarrollar, tomaemos esto de Lenin, Notas de un publicita, 1922, Rosa ya había muerto:

"Rosa Luxemburgo se equivocó en el problema de la independencia de Polonia; se equivocó al enjuiciar en 1903 el menchevismo; se equivocó en la teoría de la acumulación del capital; se equivocó en julio de 1914 cuando defendió con Plejanov, Vandervelde, Kautsky y otros la unidad de los bolcheviques y los mencheviques; se equivocó en sus escritos de la cárcel, en 1918 (por lo demás, ella misma corrigió, al salir a la calle, a fines de 1918 y principios de 1919, la mayor parte de sus errores)".

La lista no tiene misterio, son las discrepancias entre ambos. Lenin, lo que dice es: Rosa tenía razón menos cuando opinaba distinto a mí. Esa es la versión oficial de todos los leninistas (incluyendo a los trotskistas), y es lo que dice Lukács.

Los dos puntos referidos a las disputas entre bolcheviques y mencheviques en "cuestiones del momento" los dejaremos de lado. Rosa se equivocó, como Lenin, Trotsky, todos, en cuestiones de táctica y oportunidad en algún momento de la acción política. El tema complejo de los esquemas de Marx sobre la acumulación ampliada del capital, que Rosa retoma antes que nadie excepto Bujarin, requeriría otra extensión; pero sí, se equivocó.

El primero de los temas mencionados por Lenin es una verdadera vergüenza, y es uno de los tres que desarrollaremos.

Lenin y Rosa discreparon en 1903 sobre el tema de la independencia de Polonia que era parte del Imperio Zarista. La discusión toma forma en 1916 como el derecho de autodeterminación de las naciones. Simplificando groseramente, Rosa decía que bajo el imperialismo esa autodeterminación es imposible, y bajo el socialismo innecesaria. Lenin decía que en determinadas condiciones de desarrollo capitalista incompleto la nación en sentido expresamente burgués, tenía un rol progresivo que el proletariado debía apoyar.

Pongámoslo así: Un español está a favor de la independencia de Cataluña, una catalana está en contra. "- Cataluña tiene derecho a su independencia, y eso favorece la causa del socialismo". "- ¡No me jodas, esos independentistas catalanes son flor de reaccionarios, nosotros luchamos por el socialismo en toda España y punto!". "- Pero igual, si el proletariado triunfa en España tiene que reconocer el derecho...".

El detalle acá es que la revolución triunfó en Rusia en 1917, y el gobierno bolchevique invadió Polonia en 1920 (y le fue mal, su fracaso ayudó a la contrarrevolución, y el gobierno reaccionario que había, indirectamente, había salido de los "socialistas polacos" de 1903). Si la posición de Lenin en 1903 y 1916 era correcta, invadir Polonia no lo era. Y si lo era, lo que había dicho Lenin antes estaba equivocado. Y Lenin escribe eso que citamos, en 1922.

El agua pasó y pasó bajo los puentes. Podemos decir que Rosa no tenía completamente la razón en su posición reticente sobre el derecho de autodeterminación de las naciones, y que Lenin tenía algo de razón. Pero los hechos de historia no permiten una "equidistancia", podríamos decir esquemáticamente: Rosa 5, Lenin 1. Desarrollaremos esta idea.

En el quinto tema de Lenin, el de la revolución rusa, hay muchos autores que han hablado en un sentido y otro, como por ejemplo Lukács. Vamos a traer a colación un texto diferente: el diario del lunes. En cuanto a eso de "ella misma se corrigió", es del tipo "dicen que dicen que dijo". Veamos lo que realmente dijo, y lo que dijeron los hechos.

Dentro de esto trataremos también el tema del partido, en lo que tantas cosas se han dicho sobre Rosa. Y como decíamos más arriba, era mujer de partido pero lo que importa es qué tipo de partido.

Agregaremos un tercer tema: su posición ante los gobiernos socialdemócratas de administración del capitalismo, y la táctica revolucionaria en esas situaciones. No es por capricho, es porque es la situación concreta que vivimos hoy en Nuestra América. Rosa tiene algo que decirnos sobre la socialdemocracia.

Junto a este tema, confluyen también los otros dos que mencionamos en la coyuntura que vivimos.

Como sin duda habrán notado, la cita de Lukács (en la que el subrayado es nuestro) abunda en adjetivos en masculino. Era un signo de los tiempos. Muchos de los homenajes de hoy se quedarán en su condición de mujer, es un signo de los tiempos.

Cuenta la anécdota que Rosa y Clara Zetkin llegaron una noche a la reunión del Partido, atravesando solas una plaza fuertemente custodiada por soldados armados. Uno de los dirigentes bromeó. "¡Qué hubiese pasado si las mataban!"

Rosa, polaca dentro de la Rusia con los pueblos aplastados por el zarismo, judía dentro de Polonia, y además mujer, contestó con el retruco que le salía en esos casos:

"Se diría: mataron a los dos últimos hombres del Partido Socialdemócrata Alemán".

 

1. Verdad y mentira del "levantamiento espartaquista"

- I -

"¡Actuar! ¡Actuar! Con coraje, resolución y consistencia, ese es el deber y la 'maldita' obligación de los dirigentes revolucionarios y los líderes de un partido socialista sincero. Desarmar la contrarrevolución, armar a las masas, ocupar todas las posiciones de poder. ¡Actuar rápido! La revolución obliga. Sus horas cuentan como meses, sus días como años, en la historia mundial. ¡Que los órganos de la revolución estén al tanto de sus altas obligaciones!"

Rosa Luxemburgo, ¿Qué están haciendo los líderes, 7 de enero de 1919

Como era de esperar, a los 100 años del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht (15 de enero) abundan los homenajes y las notas que los recuerdan. Lo que sigue ausente es ir al fondo del problema. Que es, en nuestra opinión:

- Si la revolución socialista proletariaque ellos y muchos otros plantearon es unanecesidad histórica ¿por qué cien años después sigue sin realizarse?

- Mucho puede decirse sobre este tema, pero¿qué aporta en esto el pensamiento de Rosa?

En esta serie de notas que hemos iniciado (Rosa, la botánica) debemos hacer algunos ajustes a nuestro plan original. Dedicaremos una nota especial a Liebknecht, haciendo énfasis en su antimilitarismo consecuente, que tiene enorme vigencia hoy, y aquí. No podemos pasar por alto que el crimen fue ejecutado por fuerzas paramilitares como las que existen hoy en varios países de nuestro continente, y su discurso emerge en el nuestro, pero en ese caso actuando bajo órdenes de un gobierno socialdemócrata. Por eso, primero es necesario ubicar históricamente los acontecimientos.

En muchas de las notas publicadas en estos días se habla de "levantamiento espartaquista", "intentona revolucionaria", etc. Nos parece imprescindible dejar clara la verdad histórica. De otra forma, el homenaje no tiene sentido.

Vamos a desarrollar los siguientes temas:

1) Contexto internacional de la Revolución Alemana del 9 de noviembre de 1918

2) Desarrollo de ésta hasta el Congreso Fundacional del Partido Comunista Alemán.

3) Planteo de Rosa en ese Congreso (30 y 31 de diciembre, 1 de enero)

En una próxima nota veremos específicamente los acontecimientos de 5 y 6 de enero de 1919, las secuelas y los crímenes del 15 de enero, y las conclusiones.

En lo que sigue retomaremos en gran parte el trabajo en co-autoría escrito con Gabriela Sarasúa en 2012, publicado luego en la revista argentina Herramienta. (En el principio era el hecho).

En noviembre de 1917, con la Revolución Rusa se abre un período histórico. No hay una opinión única sobre su cierre. Pero no puede decirise que ese período se abriera con el triunfo de esta Revolución y nada más. Lo que realmente marca la historia de ese momento y lo que luego vendría, es la bifurcación de los "dos noviembres" :el triunfo de la Revolución Rusa junto al fracaso paralelo de la Revolución de Noviembre (1918-1919) en Alemania. No el triunfo bolchevique, sino el triunfo bolchevique aislado. Aislamiento que es feedback negativo, distorsiona la revolución rusa y devuelve la distorsión ampliada al movimiento revolucionario mundial.

Durante ese año, surgen levantamientos en varios países europeos, como Hungría y su breve Comuna de1919; sin embargo, aun en el improbable caso de haber sobrevivido, no podría haber aportado el auxilio proletario y complemento industrial necesario para los bolcheviques. Este debía provenir de Alemania. Esta expectativa revolucionaria era vieja. En febrero de 1848, el Manifiesto del Partido Comunista destaca la inminencia de la revolución en Alemania, que estallaría al mes siguiente, y fracasaría.

Según el modelo de la Revolución Francesa, las revoluciones burguesas anunciadas en el continente derrocaría los antiguos regímenes; se esperaban repúblicas acordes al desarrollo capitalista burgués que había madurado en el seno de la vieja sociedad. Pero Europa había cambiado, el modo capitalista de producción había mostrado sus límites y contradicciones internas, y como consecuencia de su desarrollo, la clase de los proletarios modernos entraba en escena. La esperanza era que el cambio político abriese la puerta a un cambio social más profundo, que desbordara el límite burgués. Y en ningún otro lugar, como en Alemania.

Acertado y equivocado. Se produjo la revolución en Alemania y la débil burguesía no alcanzaba para constreñirla al orden burgués. Aunque, por esto mismo, fue inconsecuente con el programa democrático; prefirió el matrimonio de conveniencia con las viejas clases dominantes, que también prefirieron adaptarse que desaparecer. Abortada la revolución, una simbiosis entre la burguesía industrial y el militarismo prusiano conduciría a Alemania a la unificación de sus muchos estados heredados del feudalismo, y en forma vertical, hacia un rápido desarrollo capitalista.

El modelo de revolución permanente que Marx y Engels esperaban ocurrió en Rusia setenta años después, mientras que allí se esperaba en cambio una revolución democrático-burguesa al estilo francés, ni los bolcheviques pensaron otra cosa. Lenin, rápidamente, cambió a medias y con grandes resistencias ese esquema en abril de 1917; la visión difusa de Trotsky de 1905 había quedado enterrada hasta por él mismo, aunque Luxemburgo también había adelantado una idea parecida.

La burguesía rusa era mucho más débil, inmadura e inconsecuente que la alemana de 1848;l as contradicciones del capitalismo mundial se habían profundizado, y el proletariado, además de haber entrado en escena, ya disputaba un rol protagónico. El orden burgués se hundió llevando el país a la ruina. Los hechos pusieron a Rusia ante una revolución solitaria, para la cual no tenía condiciones; los bolcheviques esperaban el refuerzo de la revolución alemana.

Esa contingencia también había sido prevista en cierta forma por Marx y Engels tanto en el prefacio a la edición de 1872 del Manifiesto del Partido Comunista como en la respuesta de Marx a los populistas rusos, cuando las relaciones sociales capitalistas en Rusia no habían madurado aún. Una revolución democrática, pensaban ellos, podía terminar llevando a Rusia al comunismo, siempre y cuando fuese complementada por la revolución obrera en Europa.

En 1917, Rusia ya había dejado atrás el tiempo de la comuna rural y entraba irreversiblemente en el capitalismo, pero éste, débil y dependiente, no pudo darle un nivel de autosuficiencia productiva. Seguía faltando ese complemento. La hipótesis de Marx de revolución en un país atrasado de comunas campesinas, complementada por la solidaridad proletaria de un país industrial más avanzado, se cumpliría más tarde y de otra forma, cuando la Revolución China de 1949 recibió -por un breve período- el aporte de la URSS industrializada. Y no fue que el desarrollo industrial condujo, en Rusia, a una revolución obrera, sino que la revolución obrera abrió un camino no capitalista de desarrollo industrial. Pero en 1917, habiendo dado la señal, los rusos esperaban que la clase obrera europea se levantase para ayudarlos a salir del atraso y el aislamiento.

En 1923, dice Zinoviev, presidente de la Internacional Comunista: "La revolución proletaria está llamando a la puerta de Alemania... tendrá la ventaja de contar con la experiencia rusa, y no repetirá [sus] errores" .

Sí, hoy hablamos con el diario del lunes en la mano. Pero las palabras de Zinoviev ceden a esa ingenuidad tan común: ver solo un equipo en la cancha.

Tomaremos algunas partes del discurso de Luxemburgo ante el Congreso fundacional del KPD (Partido Comunista de Alemania). Queremos, primero, recuperar su pensamiento, pero no como doctrina o polémica abstracta, sino como protagonista vivo de lucha. Y además analizar los conceptos que plantea: situación revolucionaria, socialdemocracia, contrarrevolución preventiva, especificidad de la revolución proletaria, partido, masas, espontaneidad y auto-actividad [Selbsaktivität], organización, y la alternativa inexorable de socialismo o barbarie. Pero no viéndolos como cosa juzgada, sino como se los ve desde la escena en plena lucha. Un pensamiento no tiene vigencia, sino a condición de cobrar vida en la lucha presente.

No cualquier ojo nos servirá para eso, sino aquel que haya podido ver en el momento, más allá de los hechos inmediatos, todo el paisaje, hacia atrás y adelante. No había solo un bando en Alemania, y fue la burguesía quién más pronto aprendió de la experiencia rusa y previno los errores. El régimen imperial se hundía. Pero la burguesía alemana no era vasalla de algún capital extranjero, sino dueña de sí; ella y el militarismo, en vez de agotarse hasta el último aliento como en Rusia, guardaron la reserva para hacer frente a la revolución social que vieron venir. La "democratización" fue su repliegue defensivo. También en los aliados estuvo la inquietud de no empujar a Alemania al "bolchevismo".

La paz, esquivando la capitulación total, guardó al alto mando alemán también una reserva moral para atribuir, luego, la derrota a la "puñalada a traición del socialismo". Se delegó la represión más dura a los Freikorps (paramilitares) y se logró conservar –no sin problemas– la cadena de mando. La Revolución de Noviembre que derribó al Kaiser fue un "febrero sin octubre", porque si no pudieron detener la revolución en Rusia, en Alemania sí.

El 9 de noviembre asume el gobierno el SDP y el USPD. Hay movilizaciones de masas y se crean espontáneamente consejos de obreros y soldados, pero estos reconocen la autoridad de ese gobierno. La Liga Espartaco era muy minoritaria y funcionaba como fracción dentro del USPD. Al negarse la dirección del partido a convocar un congreso, la Liga rompe con el USPD;y luego, junto con el grupo más pequeño de comunistas internacionalistas (IKD), forman el KPD. Tan a las apuradas se hacían las cosas, porque la realidad los corría, que mientras el Congreso se reunía en una sala, en el cuarto contiguo se hacía la reunión para negociar esa unificación.

El Congreso fundacional se reúne el 30 de diciembre de 1918. Rosa Luxemburgo era partidaria de participar en las elecciones a la Asamblea Nacional que se anunciaba para enero, pero la mayoría se oponía. Salvo indicación en contrario, las citas son de su discurso del 31 de diciembre.

Para Luxemburgo, la situación revolucionaria en Alemania colocó nuevamente en escena "la tarea inmediata de la revolución proletaria [...] una situación similar a la de Marx y Engels cuando escribieron su Manifiesto Comunista" y planteó una revolución política que produjo una transformación social radical.

Siguiendo sus pasos, Rosa señala que los textos de Marx entre 1872 y 1895 critican su visión del '48 porque el desarrollo capitalista en Europa era, por entonces, muy incompleto, y la estructura posterior del Estado burgués pondría fin a la era de las revoluciones por arriba de tipo jacobinas. Esos textos proponen para el nuevo tiempo el trabajo político y partidario de largo aliento, despertando la conciencia de las masas obreras.

En Alemania el crecimiento industrial y la expansión capitalista trajeron un proletariado moderno: tres cuartos del país, concentrado, organizado, calificado y culto. Con ello, un vasto movimiento obrero; sindicatos de dos millones de afiliados; y un gran partido socialista de masas que inauguró el formato de máquina piramidal del partido político moderno con un millón de afiliados,doscientos periódicos, una red de asociaciones cubriendo todas las esferas y funcionarios rentados, profesionales y electivos. Pero en vez del gen jacobino era el prusiano. Ese movimiento obrero no tenía una tradición revolucionaria de masas que heredar. Su práctica era burocrática, oportunista y conservadora, de apego a las conquistas parciales, cada vez más integrado a la expansión capitalista.

Era el Programa de Erfurt (1891): división entre el programa máximo, "el socialismo como lucero distante", y el programa mínimo que realmente cuenta,"la mezquina lucha cotidiana sindical y local". No solo se descarta la lucha callejera del '48, sino todo enfrentamiento radical con la burguesía; "parlamentarismo y nada más que parlamentarismo". Eso lleva al colapso del 4 de agosto de 1914, cuando la socialdemocracia vota los créditos de guerra, traicionando el compromiso internacionalista.

Si la burguesía alemana incorporó la tecnología industrial más moderna, el partido obrero alemán hizo lo suyo con la última palabra de la cultura obrera: el marxismo. Pero, según Rosa Luxemburgo, un "marxismo sustituto", una forma ideológica degenerada hacia el evolucionismo positivista.

Volver a la perspectiva de 1848, pero "con la ventaja adicional de setenta años de desarrollo capitalista... y también del movimiento obrero socialista". "También vuelve el verdadero marxismo [que estuvo] cavando como un topo bajo los cimientos de la sociedad burguesa". En este sentido, la nueva revolución no puede repetir el viejo modelo de la revolución política por arriba en la que la irrupción de las masas era un acontecimiento inorgánico y momentáneo sobre el que se apoyaba una elite organizada y centralizada.

Lo que en 1872 era perspectiva futura, en 1918 es realidad presente. Las grandes masas entran en escena. La revolución por abajo es un fenómeno orgánico con su forma propia, instrumento de decisión y acción descentralizada: los consejos de obreros y soldados.

Luxemburgo había expuesto en 1904 la diferencia entre el método y estilo organizativo heredados de la revolución burguesa y la línea de masas propia de la revolución proletaria, polemizando con Lenin en "Problemas organizativos de la socialdemocracia rusa". Resulta notable además que, aquí, su discurso señale las insuficiencias del texto de Engels de 1895, la "Introducción" a Las luchas de clases en Francia de Marx. Ella ignoraba que dicho texto que había sido censurado por August Bebel, quien había suprimido las referencias a la futura lucha insurreccional. Porque con el planteo de Rosa, el original y sin censura de Engels coincide plenamente:

"La época de los ataques por sorpresa, de las revoluciones hechas por pequeñas minorías conscientes a la cabeza de las masas inconscientes, ha pasado. Allí, donde se trate de una transformación completa de la organización social, tienen que intervenir directamente las masas, tienen que haber comprendido ya por sí mismas [...] por qué dan su sangre y su vida [...] Y para que las masas comprendan lo que hay que hacer, hace falta una labor larga y perseverante. Esta labor es precisamente la que estamos realizando ahora".

Por tanto, la primera cuenta a saldar es programática (sigue Rosa) :"Nuestro programa se opone deliberadamente al principio rector del Programa de Erfurt [...] liquidamos un proceso de setenta años declarando que no conocemos programas máximos y mínimos; solo conocemos una cosa,el socialismo; esto es lo mínimo que vamos a conseguir".

Por lo general, se ha tomado a Luxemburgo como una abanderada de la espontaneidad, negando o desmereciendo, así, su acción organizada. Sin embargo, al comienzo de la revolución, con el auge espontáneo de las masas desbordando los partidos conservadores, es decir, cuando el momento parecía darle la razón a la idea de lo puramente espontáneo, la encontramos fundando un partido político revolucionario y discutiendo su programa, estrategia y táctica. Y aun quedando en minoría por las propuestas políticas que deduce, se centró en el otro aspecto, la "insuficiencia y debilidad" del movimiento espontáneo y las tareas necesarias para su superación.

"La revolución vino después de cuatro años de guerra [y] tutela de la socialdemocracia y los sindicatos […] No podríamos esperar que apareciera repentinamente una revolución gloriosa, inspirada en una conciencia de clase definida, dirigida hacia un objetivo concebido con toda claridad […] Lo que ocurrió fue una movilización más o menos caótica, desprovista de un plan razonado, apenas un poco más que la caída del sistema imperialista existente […]

"El único principio persistente y salvador fue la consigna:"Por consejos de obreros y soldados",que distingue tajantemente a nuestra revolución de todas las revoluciones anteriores, las revoluciones burguesas, [y] une internacionalmente a nuestro movimiento[… Pero] la revolución era tan insuficiente, débil, con falta de iniciativa y de claridad, que el 10 de noviembre, nuestros revolucionarios permitieron que escaparan de sus manos casi la mitad de los instrumentos de poder […] la dirección pasó a manos de individuos que pocas horas antes […] habían resuelto que su principal deber era […]tratar de imposibilitar su realización.

"Es esta contradicción, entre el impulso revolucionario espontáneo y primordial, y las limitaciones de insuficiencia y debilidad, la que define el drama del momento.

"Las semanas que transcurrieron entre el 9 de noviembre y el día de hoy están plagadas de toda clase de ilusiones. La primera ilusión de los obreros y soldados que hicieron la revolución fue creer en la posibilidad de unidad bajo la bandera de lo que se hace llamar socialismo […] Hubo otra ilusión, que afectó a la burguesía: que mediante el gobierno autotitulado socialista realmente podrían frenar a las masas proletarias y estrangular la revolución socialista.

"En estos dos elementos está el nudo gordiano de la coyuntura. Para las masas proletarias el gobierno socialdemócrata es el encargado de llevar adelante la revolución, para la burguesía, en cambio, es el régimen de excepción con la que se intenta contener a las masas."

El fin de esas ilusiones marca el punto de giro."Una tras otra, se han disipado". "Esto señala el fin del primer acto... la desilusión es mutua, universal". En este sentido, "los obreros han perdido la ilusión [en que ese fuese] un gobierno socialista". Por tal motivo, la autora de Huelga de masas, partido y sindicatos parafrasea aquí la vieja frase de Wilhelm Liebknecht "Se ha demostrado que la bandera del 'socialismo' no es sino la hoja de parra que le da visos de decencia a la política contrarrevolucionaria".

Luxemburgo recibe la desilusión como "un gran aporte", "nada hay más dañino que una ilusión, nada sirve tanto a la causa revolucionaria como la verdad desnuda". Dramáticamente agrega: "Existe un procedimiento revolucionario definitivo mediante el cual se libera al pueblo de las ilusiones, pero, desgraciadamente, la cura exige sangrías". Desgraciadamente no es aquí una mera palabra. Quince días después sería su propia sangre.

"… podría pensarse que bastaría derribar al viejo gobierno, poner un gobierno socialista a la cabeza, y proclamar el socialismo por decreto. ¿Otra ilusión? El socialismo no puede ser ni será creado por decreto; lo deben crear las masas, lo debe realizar cada proletario. Distamos de hallarnos en una situación en la que la caída del gobierno garantice el triunfo del socialismo.[Aparecen las características del nuevo capítulo de la revolución:][…] se han producido algunas huelgas, en buena medida espontáneas. Se extenderán más y más, hasta constituir el foco de la revolución. Una revolución económica y, junto con ello, una revolución socialista. Las luchas económicas se intensificarán enormemente [...] la revolución adquirirá ciertos aspectos que para la burguesía no son broma".

Con agudeza, muestra la perspectiva final del gobierno del SPD, tal vez de todo tipo de socialdemocracia:"descubren con tristeza que la burguesía ya no los necesita más".

En las tareas tácticas, lo fundamental es: "No dirijamos nuestra atención hacia la cumbre, sino a la base. Debemos socavar el gobierno destrozando sus cimientos mediante la movilización revolucionaria masiva del proletariado".

Los ejes son tres:

i. Extender el sistema de consejos obreros; que asuman todo el poder estatal, ejecutivo y legislativo. Con la educación de las masas porque "[…] aun donde los consejos de obreros y soldados ya existen, no comprenden por qué existen".

ii. Trabajo político hacia los soldados, armamento de las masas, desarme de la contrarrevolución, democratización del ejército. "El cuerpo de proletarios en uniforme [no es] inaccesible a la influencia socialista". El gobierno intentó "con la ayuda de los soldados que volvían del frente [...] controlar a los obreros y reprimir toda manifestación de la lucha de clases socialista. […] ¿Qué han logrado? Han reprimido unos cuantos disturbios sin importancia [y] la hidra de la revolución ha levantado su cabeza con más decisión que nunca".

iii. Trabajo hacia el campo, crear consejos de asalariados rurales y campesinos pobres.Lo más importante es el concepto de educación de masas: "Nuestro evangelio dice: En el principio era el hecho... Las masas deben aprender a ejercer el poder, ejerciendo el poder. No hay otro camino".

"El socialismo es inevitable, no solo porque los proletarios ya no están dispuestos a vivir bajo las condiciones que les impone la clase capitalista, sino porque si el proletariado no cumple con sus deberes de clase, si no construye el socialismo, nos hundiremos todos juntos. El desarrollo capitalista en gran escala ha llegado tan lejos en setenta años, que hoy nos podemos proponer seriamente liquidar al capitalismo de una vez por todas. No solo estamos en condiciones de cumplir esta tarea, no solo es un deber para con el proletariado, sino que nuestra solución le ofrece a la humanidad la única vía para escapar a la destrucción".

Hasta aquí, entonces, los antecedentes que los hechos del 5 y 6 de enero de 1919, a los que se los conoce falsamente como "levantamiento espartaquista". En una próxima nota veremos esos hechos, las secuelas, y las conclusiones que pueden derivarse. Antes de eso, y porque tiene una importancia fundamental, veremos al otro líder espartaquista asesinado: Karl Liebknecht

- II -

"Fue entonces cuando sucedió lo increíble. Las masas estaban allí muy temprano, desde las nueve en punto, en el frío y la niebla. Los líderes estaban en sesión en alguna parte, deliberando. La niebla se hizo más pesada, y las masas seguían esperando. Pero los líderes deliberaron. Llegó el mediodía, trayendo hambre y frío. Y los líderes deliberaron. Las masas estaban delirantes de emoción. Querían acción, algo para aliviar su delirio. Nadie sabía qué. Los líderes deliberaron. La niebla se espesó, y con ella llegó el crepúsculo. Las masas volvieron tristemente a casa. Ellos querían un gran evento, y no habían hecho nada. Y los líderes deliberaron. Habían deliberado en el Marstall. Continuaron en la sede de la policía, y todavía estaban deliberando. Los trabajadores se quedaron afuera en la Alexanderplatz vacía, con sus rifles en las manos y con sus ametralladoras ligeras y pesadas. Dentro, los líderes deliberaron. En la sede de la policía, los cañones apuntaban, había marineros en cada esquina, y en todas las habitaciones que daban a la calle había una masa de soldados, marineros y trabajadores. Dentro, dlos líderes estaban sentados, deliberando. Se sentaron toda la tarde, y deliberaron. Y estaban sentados al amanecer a la mañana siguiente, y seguían deliberando. Los grupos volvieron a la Siegesallee otra vez, y los líderes todavía estaban sentados y deliberaron. Ellos deliberaron y deliberaron y deliberaron."

Estas palabras son de un artículo publicado un años después en Bandera Roja. órgano del Partido Comunista Alemán (KPD), sin firma. Pierre Broué en "The German Revolution. 1917-1923" (obra imprescindible de más de 1000 páginas)lo atribuye a Paul Levi. Según el relato minucioso de Broué y diferentes voces muy relevantes, como Karl Radek (representante de los bolcheviques en la escena) las cosas no serían tan simples, "los líderes" no la tenían muy fácil, realmente.

Estos acontecimientos eran la manifestación obrera del 5 y 6 de enero de 1919 y todo su contexto y acciones derivadas, a los que se alude con la falsa etiqueta de "levantamiento espartaquista". Tal denominación alude a la Liga Espartaco, grupo político dirigido por Karl Liebknecht y Rosa Luzemburgo, recientemente escindido del Partido Socialdemócrata Alemán Indepenciente (USPD), -que a su vez se había escindido del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD)-.y que acababa de fundar el KPD junto con otros grupos revolucionarios.

El congreso fundacional del KPD, 30-31/12, 1/1, acababa de definir un curso de acción bien diferente, y la idea de Rosa allí adoptada, "triunfaremos AL FINAL", luego de un paciente y sistemático trabajo en la base, teniendo en cuenta que la revolución aún no había llegado al campo y el diferente ritmo de las distintas regiones de Alemania, no se correspondía para nada con una insurrección cuatro días después.

"La Liga Espartaco -dice uno de los documentos declarativos redactados por ella- no tomará jamás el poder gubernamental más que por la voluntad clara e inequívoca de las masas proletarias de toda Alemania, y no lo aceptará jamás si no es el virtud de la consciente adhesión a las perspectivas, sus fines y métodos de lucha".

Esto dice Paul Frölich, KPD, protagonista de esos mismos hechos:

"La única explicación que queda es que Rosa y sus amigos, sin motivos suficientes y sin la más mínima preparación realizaron un putsch, es decir, que perdieron la cabeza. Hay gente seria que ha llegado a creer eso porque no se atreve a ver la verdad de frente.

"La verdad es la siguiente: nunca hubo una insurrección espartaquista. Para esto hay una prueba irrefutable: los editoriales de Die Rote Fahne [Bandera Roja, órgano del KPD] en los días críticos".

Frölich se explaya en todos los elementos que prueban la conspiración acordada entre el gobierno socialdemócrata de Fridederich Ebert y los mandos militares reaccionarios financiados directamente por empresarios capitalistas. Porque lo que ocurría en Alemania era una revolución y una contrarrevolución al mismo tiempo.

Antes de ocuparnos de estos hechos de diciembre y enero, vamos a repasar varias cosas.

Veamos primero quién era el otro dirigente espartaquista asesinado el 15 de enero, al que se le recuerda en Alemania, junto a Rosa, con multitudinarios actos, cada aniversario de este crimen.

 

Karl Liebknecht, hijo de Wilhelm Liebknecht uno de los cofundadores del SPD, creció en la miseria a causa del encarcelamiento del padre, estudió por su cuenta y participó en el movimiento socialista desde su juventud. Como abogado se hizo famoso al defender a un grupo de campesinos acusados de intentar implantar el comunismo. En 1907 va preso por escribir el libro "Militarismo y antimilitarismo", porque siempre fue un consecuente antimilitarista. En 1908 es electo Diputados del Reichstag (parlamento). Se opuso a la participación de Alemania en la guerra. La primera vez que se votaron los créditos de guerra acató la disciplina partidaria en contra de sus convicciones. La segunda vez votó en contra el solo contra todo el parlamento, la tercera tuvo un compañero, Otto Rhule, la cuarta ya eran unos cuantos. Forman la "Liga Espartaco" dentro del SPD.

"Era una organización laxa -dice Frölich- que durante la guerra había contado con unos miles de partidarios... dotada de una formación marxista pujante... la antigua ala izquierda de la socialdemocracia... las fuerzas activas de la juventud socialista y diversos elementos de variadas procedencias políticas y sociales... a la extrema izquierda del movimiento obrero. Durante la guerra habían tomado riesgos no habituales en el movimiento obrero de Europa Occidental". "La Liga no era más que una federación de grupos locales que existían en casi todas las ciudades importantes, pero no era un partido".

Karl fue luego reclutado para el ejército y trabajó como enterrador sepulturero en el frente ruso, y al final fue licenciado por el trauma de esa experiencia. Fue expulsado del SPD el 1 de enero de 1916., ese partido se quiebra y se forma el USPD del cual la Liga forma parte. Más tarde la Liga se termina yendo.

En 1918 en una manifestación contra la guerra Karl fue detenido junto con Rosa, lo condenaron por alta traición a dos años de trabajos forzados. Pero meses después el descontento del pueblo por mantenerlas penurias de la guerra es ya tan grande que, con la intención de aplacar los ánimos de los revolucionarios, Karl fue puesto en libertad el 23 de octubre, pero dejaron presa a Rosa dos semanas más hasta que las masas proletarias casi asaltan la cárcel, y sale libre el 8 de noviembre.

En esas dos semanas Karl se mueve en forma febril y de mil maneras, escapando permanentemente de ser arrestado nuevamente, en reuniones con delegados obreros, con soldados, marineros, con generales afines también. Se metió en cuanta asamblea de fábrica pudo, fue aceptado en la organización de delegados sindicales de Berlín que formó el "Consejo de delegados revolucionarios", que se reunía todos los días.

"Pero aun los más audaces de los delegados -cuenta Frolich- no tenían en la cabeza más que conspiraciones. Querían una insurrección que respondiese a un plan minuciosamente trazado, contaban con revólveres que disponían [los obreros de Berlín habían sido movilizados para el ejército, luego licenciados, y se quedaron con las armas] y los preparativos técnicos no terminaban nunca... Finalmente, esta dirección tuvo el tiempo justo para ponerse a la cabeza de los trabajadores berlineses, a quienes ya nadie podía contener".

La insurrección finalmente estalla debido a una locura del Almirantazgo, que el 28 de octubre quiere salvar "el honor de la Marina" jugando con la vida de 80 mil hombres en una batalla imposible. Los fogoneros apagan las calderas. El mando detiene a 600 marineros, pero estaban muy frescos los fusilamientos de dos marineros por insubordinación en setiembre. En Kiel (ciudad un base naval sobre el Báltico)estalla una huelga general conjunta de obreros y marineros, el 4 de noviembre el gobernador termina renunciando y se forma un consejo de trabajadores y marineros. El gobierno intenta calmar las cosas.

El 9 de noviembre cientos de miles de obreros abandonan las fábricas en todo el país. Guillermo II huye a Holanda, y el príncipe heredero decide ceder el paso a un gobierno socialdemócrata, con quienes forjaron un acuerdo. Nombra como primer ministro a Ebert, que dice "¡Odio a la revolución como a la peste!".

Al formarse un gobierno provisional entre el SPD y el UPD le ofrecen a Karl un puesto en el comité ejecutivo, lo rechaza y proclama por su lado la "República Socialista Libre" en base a los consejos (los soviets alemanes) que estaban en pleno proceso de formación.

El enorme prestigio de este antimilitarista radical en el ejército exhausto, reconocido como revolucionario consecuente y valeroso, incluso entre los generales, es un factor de enorme peso en los acontecimientos.

PERO también, porque las cosas no son simples, impulsa un avance del movimiento que resulta ser demasiado dependiente de esa simpatía entre los militares, y pasa a ser un factor de debilidad.

Esto dice Broué:

"El proceso de radicalización de los trabajadores de Berlín fue profundo pero, sobre todo, contradictorio. La Revolución de noviembre había sido victoriosa sin una batalla real; reforzó el mito de la unidad y sembró la ilusión de que todo sería fácil. En dos meses, los trabajadores de la capital se dieron cuenta de sus fortalezas y, al mismo tiempo, de sus debilidades. Las conquistas que creían seguras se les habían escapado en el preciso momento en que entendieron lo poderosos que eran".

"... Liebknecht gozaba de una autoridad incuestionable entre los marineros de la División Naval Popular, aunque estaban lejos de verse a sí mismos como "espartaquistas" o incluso simpatizantes. En cualquier caso, estas unidades estaban dispersas y lejos de estar en un acuerdo político. Carecían tanto de personal general como de contacto cercano con los trabajadores de las grandes fábricas.

El proletariado armado en Berlín.definitivamente no era un ejército proletario.

Era una multitud con los impulsos y la pasión de una multitud, mientras que sus destacamentos autónomos creían en la eficacia de la acción de las minorías activas".

Y no son lo mismo los espartaquistas que los socialdemócratas independientes de izquierda, ni el otro grupo de izquierda más pequeño, el IKD -más afín a los bocheviques- que se integra al KPD recién creado. Ni los bolcheviques, de los cuales rápidamente queda solamente Karl Radek en la escena.

También entre Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo hay un matiz. Para el primero no hay condiciones para un gobierno revolucionario espartaquista, pero una toma del poder por el sector de izquierda del ejército, avalado por los delegados de los consejos obreros, era posible. Para Rosa, eso sería quedar aislado del resto del país en que el proceso de maduración revolucionaria venía rezagado. Los acontecimientos ampliarían esa diferencia, pero la fidelidad mutua entre ellos nunca se rompería.

Parecido a Rosa pensaba Karl Radek, el emisario bolchevique que estaba tratando que el gobierno SPD-USPD no lo expulsase de Berlín, pero tenía propuestas que no podían aceptadas por los alemanes. Durante los eventos que seguirían, recordaría a los espartaquistas que los bolcheviques frenaron la insurrección proletaria espontánea de Petrogrado en julio de 1917. Pero os espartaquistas estaban acostumbrados a pensar por su cuenta, y Rosa rechazaba a Radek por la versión (nunca confirmada) de que en una estadía previa en Alemania (Radek, en los dos países estaba en casa) se habría "quedado con un vuelto". Más pesimistas que Rosa todavía eran su compañero de años Leo Jogiches (que sería asesinado en marzo de 1919) y también su íntimo amigo Paul Levi, que se convertiría en el principal dirigente del KPD luego de la muerte de Rosa y Karl, pero sería expulsado luego por sus críticas a las políticas putchistas que adoptaría por un tiempo el KPD, alentado por los bolcheviques.

La situación era sumamente contradictoria incluso en el seno de la propia clase obrera. Una cosa eran los consejos obreros allí donde habían tomado el poder por asalto, y otra allí donde habían acompañado el hecho delegando todavía la conducción a los viejos cuadros del partido socialdemócrata, que no solamente conservaba parte de su prestigio aunque disminuido, sino su disciplina.

Otro punto que agudamente señala Frölich es que "la historia no ponía ningún objetivo ineludible a la orden del día que solamente pudiera conseguirse mediante la revolución", mencionando el ejemplo de Pan, paz y tierra que había impulsado la revolución rusa. La paz ya era un hecho, y la burguesía estaba dispuesta a comprarla al precio de evitar la revolución. La situación en el campo era difícil pero no había llegado el hambre a extremos de provocar un levantamiento. "La clase trabajadora estaba a favor de la socialización de la economía, pero la naturaleza de esa reivindicación y los medios para realizarla no apareció claramente a las grandes masas para llevarla a cabo hasta que la oportunidad había sido desperdiciada".

Había sin embargo un factor que impedía que las cosas se estabilizasen: la clase obrera estaba armada. Como en los soldados había ya entrado el fermento revolucionario se recurrió a dos mecanismos. Uno fue traer a Berlín divisiones de otros lugares de Alemania políticamente más atrasados. El otro fue la organización de los Freikorp, guardias de combate irregulares de voluntarios financiados directamente por empresarios capitalistas.

Gustav Noske, socialdemócrata de derecha que asumió como ministro de Defensa en ese gobierno, fue quien asumió la tarea: "Uno de nosotros tiene que hacer el trabajo de verdugo"

A su vez, había contradicciones y vacilaciones dentro del recién nacido KPD. La concepción orgánica de Rosa (tomamos ese término precisamente de la descalificación que intenta hacerle Lukács) no era cabalmente comprendida, y no lo es hoy. Eso será motivo de próximas notas. Veremos como Zinoviev y después Stalin inventan el término "Luxemburguismo" que en su código sería algo así como un "trotskismo light".

Veamos cómo se planteó el problema en el Congreso del KPD, recurriremos para eso a Frökich, que en esa instancia estuvo en la vereda de enfrente a Rosa, entre "los elementos más jóvenes, que presionaban impetuosamente hacia adelante" y que rechazaron, por una mayoría de dos tercios, la propuesta de participar en las elecciones a la Asamblea Nacional.

El gobierno socialdemócrata convoca a esas elecciones el 18 de diciembre para realizarse el 19 de enero. El tema fue muy discutido, y se rechazó la propuesta de los USPD de izquierda y de los espartaquistas de ir a una república de consejos. Esto es lo que dice Rosa:

"El gobierno actual convoca la Asamblea Constituyente. Crea así un contrapeso burgués frente a los consejos de obreros y soldados, desplaza así la revolución y la pone en el carril de la revolución burguesa, escamotea los fines socialistas de la revolución."

Frölich pregunta si esto es una revisión de su crítica a los bolcheviques por la disolución de la Asamblea Constituyente en Rusia, en su ensayo escrito pocos meses antes en prisión. Contesta que sí, aunque no el el sentido de simple imitación del ejemplo ruso. Discutiremos todo ese problema en una próxima nota. Pero lo que queremos ver aquí es el tipo de acción política que propuso Rosa ante eso.Es

"Estamos ahora en medio de la revolución y la Asamblea Nacional es el bastión contrarrevolucionario que ha sido erigido contra el proletariado revolucionario. Se trata entonces de tomar esa fortaleza y arrasarla. Para movilizar a las masas en contra de la Asamblea Nacional y para convocarlas a la más enérgica lucha hay que utilizar la tribuna de la Asamblea Nacional. Denunciar sin contemplación y con voz alta todas las intrigas y enredos en esa digna asamblea, desenmascarar paso a paso su obra contrarrevolucionaria, convocar a las masas para que intervengan y decidan, tales son las tareas de nuestra participación en la Asamblea Nacional."

Si nos ponemos -sin mucho esfuerzo- en la mentalidad binaria dominante en la izquierda hoy día ante el problema general de las instituciones burguesas y el voto, podemos imaginar el desconcierto ante esa propuesta de la mayoría de aquel Congreso, en la que estaba Frölich, que dice con pleno conocimiento de causa: "Esa mayoría parecía estar tan segura de la victoria de la Revolución Alemana que la participación en las elecciones parlamentarias les parecía un peligros rodeo, cuando no algo peor."

Hasta aquí entonces el contexto general de los hechos que ocurrirían los primeros días de enero. Nos hemos extendido, y veremos eso en una próxima nota. Pero no podemos despedirnos así, mostremos la imagen de Rosa en ese momento. Frölich:

"La tensión... fue inmediatamente supeera por el discurso de Rosa sobre el programa. Los delegados habían observado preocupados el gran esfuerzo que tuvo que realizar para mantener su agotado cuerpo. Pero apenas comenzó a hablar la inspiración operó el milagro. Desapareció en ella toda debilidad. Toda la atención se concentraba en su cabeza. Por última vez el hechizo de esa gran oradora actuaba sobre los hombres, convenciéndolos, conmoviéndolos, arrebatándolos y entusiasmándolos: una vivencia inolvidable para todos aquellos que, por última vez, se sintieron transportados por el vuelo intelectual de esa mujer genial".

 

Fernando Moyano

Fuente: https://n0estandificil.blogspot.com



                            

 

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