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                                  Lucien Sève: La cuestión del comunismo

Daniel Banina  

[ Nota: El lunes 23 falleció a los 93 años en un hospital en París, víctima de coronavirus, el filósofo marxista francés Lucien Sève. Miembro del CC del PCF entre 1961 y 1994, se le decía filósofo "oficial" del partido; no es hacer estricta justicia a su pensamiento. Para dar cuenta de éste preferimos reproducir aquí esta nota del compañero Daniel Banina publicada en Alfaguara en 1997 comentando un aporte de Sève en un evento internacional en París en 1995. Es nuestra opinión que la pandemia mató a Sève, pero al mismo tiempo puso en evidencia la vigencia de muchas de sus ideas. Aquí, el vínculo a parte de su obra teórica. ]

 

La ponencia de Sève vio la luz en setiembre de 1995, en el encuentro llamado Congrés Marx International.


Cuando, con motivo de su difusión, me encontré por primera vez con él, tuve la convicción de que eran ideas revulsivas y cuestionadoras. Aportar creatividad en el análisis es una virtud poco frecuente. Las izquierdas orgánicas están demostrando una entristecedoramente escasa creatividad; aprisionadas por urgencias políticas y sociales, se polarizan entre un posibilismo pragmático y una defensa acrítica de los objetivos y caminos ya perimidos.
Todas estas reflexiones podrían redactarse en forma de cuestionario, reflejando tal vez mejor el estado de nuestro avance en la búsqueda de un marxismo del siglo XXI. Sin embargo, en una discusión abierta y sin dogmas, no necesitamos interrogarnos formalmente para convencer al lector que estamos en una búsqueda.

Más aun, las verdades ya compartidas, las que nos parezcan evidentes serán, como siempre debieron ser, síntesis para un momento histórico concreto, momentos de la verdad. De esta forma seguimos sintiéndonos (¿siendo?) marxistas, inclusive, como gustaba afirmar Luckacs, marxistas ortodoxos, ya que, decía él, se puede (¿se debe?) discrepar con todas y cada una de las "verdades marxianas" y seguir siendo marxista ortodoxo, siempre y cuando logremos seguir usando el método de análisis materialista dialéctico.
Nuestra idea es realizar dos artículos, este de hoy, que sintetiza las ideas de Sève: otro posterior, con las polémicas desatadas y nuestra propia visión al respecto.


Tratemos de esquematizar el planteo de Sève:


1.- El socialismo real (SR) no logró ser siquiera alternativa al capitalismo. "tomamos la palabra 'alternativa' al pie de la letra, el interrogante '¿qué alternativa al capitalismo?' consiste en preguntarse cuál! es el otro del capitalismo en el seno de la identidad en forma de dilemas que constituirían juntos. (...). La respuesta ha parecido obvia desde hace más de un siglo: propiedad privada o propiedad social de los medios de producción y de cambio.Desde ese punto de vista lo que se ha llamado SR ha sido el otro del capitalismo, es decir, lo contrario dentro de un mismo género. (...)

En el mismo género: el de la puesta en acción de un tipo idéntico de aumento de la productividad, fundado sobre la acumulación de trabajo muerto como condición primordial de eficacia creciente del trabajo vivo. (...) A la pregunta 'qué alternativa al capitalismo', entendida en el sentido exacto de la palabra 'alternativa', la respuesta no está, ni lógica ni históricamente, delante de nosotros sino detrás de nosotros: tal alternativa no es otra que el fenecido socialismo de tipo soviético, que perseguía el proyecto inviable de alcanzar al capitalismo sin mercado ni democracia verdaderos. (...) estaría demostrando que no existe alternativa viable al capitalismo. Lo único que se podría buscar sería no una alternativa sino variantes en la manera de regular y circunscribir este elemento insustituible de las sociedades desarolladas: el mercado capitalista".


2.- La cuestión central sería no encontrar una alternativa sino una superación del capitalismo: "Tal es la problemática, no alternativa sino revolucionaria, en el sentido propio dado por Marx. (...) No se trata, entonces, de buscar alguna variante a la forma social hoy dominante ni siquiera de invertir tal o cual signo en una fórmula general incambiada sino, por el contrario, para retomar algunos de los temas más ambiciosos de Marx, de poner fin a las gandes alienaciones históricas llevadas al límite por el modo de producción capitalista, de cerrar con él la era milenaria de las sociedades de clase, de salir de la prehistoria humana."


3.- El propósito de sustituir el capitalismo por una sociedad que Marx consideró comunista y que en el Libro I de El Capital Marx nos presenta como la expropiación de los expropiadores", "con la inulectabilidad de un proceso natural", se trataría, para algunos, más que una comprobación empírica, una construcción normativa, mediante una visión ideológica de los procesos sociales, que contradcería así  radicalmente los principios del materialismo histórico.


Sève sale al cruce de este cuestionamiento citando al Marx de los Grundisse " 'si la sociedad tal cual es no contuviera, ocultas, las condiciones materiales de producción y de circulación para una sociedad sin clases, todas las tentativas de hacerla estallar serían otras tantas quijotadas' (...) 'la humanidad no se propone nunca más que tareas que ella misma puede resolver', en la medida en que la toma de conciencia y la función de la tarea como posible esté sostenida por el proceso de formación tendencial de sus supuestos objetivos. (...) hablar de 'ineluctabilidad de un proceso natural' entraña, sin duda alguna, un deslizamiento muy peligroso, hay que pensar el proceso en términos no de una necesidad mecánica ilusoria, sino de una posibilidad dialéctica real."


4.- Por lo antedicho, "la cuestión comunista es en primer lugar una cuestión de hechos. ¿Sí o no el movimiento actual del capital continúa acumulando, cabeza abajo, los supuestos objetivos de la superación de la sociedad de clases? Si es no, ningún 'ideal' o 'utopía', ninguna política que reivindique el comunismo podrían hacerlo revivir. Si es sí, ninguna bancarrota histórica, por aplastante que haya sido, estará en condiciones de retirarlo del orden del día."

5.- "¿Qué supuestos de su propia superación produce el capitalismo? En la lectura tradicional de Marx y Engels por parte del movimiento obrero revolucionario, lo central era sin duda alguna lo siguiente: (...) la tarea histórica era convertir en social la propiedad de los grandes medios de producción y de cambio, lo que presuponía la conquista del poder político por la clase obrera y, por lo tanto, su organización en un partido apto para esta conquista, abriendo así la vía a la abolición del capitalismo.

Hoy evaluamos de qué lectura reduccionista solamente del Libro I de El Capital se nutría tal concepción. Al considerar decisiva la cuestión del modo de propiedad (y ni siquiera de posesión efectiva) de los medios de producción, permanecía ciega ante relaciones lógicas de orden más fundamental, como el tipo de progresión de la productividad, con el sacrificio de seres humanos y de la naturaleza que le es inherente, el carácter socialmente alienado de las regulaciones más importantes, con los despojamientos de todo tipo que están ligados a ello. En tal sentido el 'SR' no ha sido al fin de cuentas -aun si no se ha reducido enteramente a ello- más que una alternativa estatista del modo de apropiación capitalista, de cuya órbita renunciaba así a escapar sin darse cuenta de ello".


6.- "Extrapolando, con gran conocimiento de las realidades industriales de su tiempo y también, con una audacia inaudita de pensamiento, en qué medida se vería trastornada la producción por la introducción en ella, en gran escala, de la ciencia, vio aproximarse un nivel de productividad en que el tiempo de trabajo directo 'desaparece como algo infinitamente pequeño' en relación a su producto, en que el hombre-productor no es más que 'supervisor y regulador' del proceso de producción (...) 'el robo del tiempo de trabajo ajeno, sobre el cual se funda la riqueza actual, aparece como una base miserable comprada con ese fundamento recién desarrollado, creado por la gran industria misma'.

'El plustrabajo de la masa ha dejado de ser la condición para el desarrollo de la riqueza social, así como el no-trabajo de unos pocos ha cesado de serlo para el desarrollo de los poderes generales del intelecto humano'. Así se convierte en obsoleta 'la producción fundada en el valor de cambio', encerrada en las formas contradictorias de la 'penuria' en medio de la más grande riqueza, mientras florecen los supuestos materiales del 'desarrollo libre de las individualidades'.


7.- Se pregunta Sève "¿no hemos llegado justamente a ese punto? (...) ¿no estamos viviendo la reducción drástica del tiempo de trabajo necesario, aunque 'cabeza abajo', es decir, preso de la lógica capitalista de la desocupación masiva, de la contratación aleatoria del trabajo, del trabajo precario, del despido precoz, al tiempo que surgen por doquier condiciones tales como los requerimientos de superación de la dicotomía esclerosarte tiempo de trabajo/tiempo libre, de la reducción mercantil de la fuerza del saber y del trabajo; en síntesis, de las premisas de una nueva era de la organización social y de la existencia personal?".


Sève agrega "el gran frenesí actual del capital (...) de convertir al mayor número de asalariados en trabajadores independientes con contratos puntuales, es decir, liberarse enteramente, no sólo de las cargas sociales sino del salario mismo. Esta tendencia inédita del capital a superar el régimen del salariado, ¿no ofrece un enorme tema para reflexionar acerca del estadio al que estamos llegando de maduración objetiva de la cuestión comunista?"


8.- La superación del capitalismo tal y como se nos presenta hoy, ¿no tiene eminentemente que ver con recolocar sobre sus pies esas relaciones fundamentales para construir la primacía del desarrollo de los seres humanos por sobre la producción de bienes y la deliberación colectiva de los fines por sobre la puesta en acción de los medios? De la socialización burocrática de los medios de producción hay que pasar a la apropiación democrática de las finalidades de todas las actividades sociales".


9.- Séve se interroga y afirma la existencia de una problemática post clase desarrollando el supuesto marxiano "desarrollo universal de las fuerzas productivas" "a a medida que el capital penetra más en los campos de actividad como la salud, la formación, la información, la cultura, el tiempo libre ¿acaso no engendra, mucho más allá de la explotación del trabajo, formas inéditas de alienación profundísima de la vida social y personal cuyo carácter de clase no transforma, sin embargo, a las víctimas en clases? Porque lo que aquí se encuentra afectado es mucho menos su status en el sistema de las relaciones de producción y de repartición que su relación con las finalidades y regulaciones antropológicamente esenciales. (...)

Por ahí son agredidos, no solamente en tanto asalariados explotados, sino mucho más profundamente en tanto actores desarraigados de su propia actividad humanizante, y de ese modo alienados en el centro de su persona (...) la lógica de clase es una realidad mucho más vasta que la existencia de las clases: de hecho ha sido siempre así, pero hoy esta dimensión, en más de un terreno, tiende a volverse dominante."

10.- De tal modo que la fórmula de Marx, también profética, que veía en ella "la disolución de todas las clases", está en vías de tomar para los obreros de hoy el más concreto de los significados: antes tipo acabado de clase social en el sentido marxiano, la clase obrera pierde progresivamente ese status histórico.  Es una inversión espectacular,  ¿no es la clase capitalista la que constituye de ahora en adelante la clase-para-sí por excelencia,  mientras que, frente a ella y a las capas, clientelas y mafias que gravitan en su órbita, se opera cada vez más, por la vía de la generalización del salariado, la disolución de todas las otras clases?

De donde una asimetría absolutamente inédita en la dialéctica de las sociedades (...) en un polo, una clase capitalista que pretende encarar el interés general en su feroz particularidad, del otro, el desgajamiento de varias fuerzas sociales en los dolores de parto de una universalidad humana efectiva, pero donde ese implacable trabajo de lo negativo crea los presupuestos de convergencias originales de valores y de iniciativas objetivamente anticapitalistas".


11.- "Si todo no es falso (...) Las fuerzas motrices de la superación del capitalismo no pueden ya de ningún modo quedar encerradas en una mera definición de clase a la antigua (...) El retraso en tomar clara concurrencia de ello paga con una muy lamentable carencia de intervención de las organizaciones anticapitalistas, por ejemplo en las graves crisis de contenido que se esbozan o se agudizan en el campo de la investigación científica o del sistema de salud, de la escuela o del deporte, de la creación artística o de las redes de información. Lo que confiere a la al capitalismo su reputación de ser imposible de superar, ¿no se debe en gran medida a una pusilanimidad teórica y práctica para concebir y construir los movimientos sociales, culturales y políticos nuevos, capaces de empeñarse en su superación, movimientos cuyos Supuestos están ya dados, o por lo menos en vías de surgir? ".


12.- "Lo que ha muerto en estos finales del siglo XX tomando el término en su sentido conceptual es el socialismo, socialismo que debía ser la primera fase del comunismo y ha comprobado ser su antítesis esencial. Lo que se incorpora en cambio al oríen del día en el sentido marxiano de la palabra es el comunismo, un comunismo cuyo concepto sustantivo debe ser completamente reelaborado a partir de las realidades hoy y los supuestos de mañana que en ellas proliferan".


13.- Finalmente Sève se interroga si es posible levantar una organización que adopte como objetivo ser instrumento de semejante tarea. "Mi respuesta personal es afirmativa, a condición una verdadera refundación de una organización política nuevo tipo, liberada hasta el fin de las herencias de todas las internacionales que han existido después de la primera."

Fuente: https://n0estandificil.blogspot.com/2020/03/lucien-seve-la-cuestion-del-comunismo.html

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        n° 521

31/03/2020

Frida Khalo