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[Reseña]                La poesía social, un grito de queja y libertad

Publicado: Febrero 2020 Por: Mercosur

Ella viene desde el origen más antiguo del reclamo versificado. Carga el manifiesto temido de todas las ramas literarias ante quienes pretenden una sociedad mansa y manipulada. Quién porta la virtud de refundarla día a día padece el riesgo permanente de toda censura y es perseguido por la obligatoriedad de callar bajo necesidad ajena. Quizás por estas razones emergentes, Lucio Albirosa (37) juega sobre una cornisa de compromiso y el vacío es un peligroso silencio donde no puede caer por jamás nunca.

(ARG) Veamos el sendero, la adrenalina y el coraje de un sujeto filoso para el mundo común, para las dormidas calles donde no despiertan soñadores de futuro; un guerrero de antaño escribiendo belleza en sus versos dolidos y arrojados intencionalmente, cuan ejército de títulos -dentro de cada obra-, atacando imperiosas conciencias ciegas de razón y carentes de humanidad. Un poco de esto es Albirosa; lanza, escudo y un tanto de cosas más.

El poeta argento apunta y dispara. "También el oprobio se gesta en recintos/ entre cardúmenes, en cámaras altas y bajas/o en el rodaje de caballos de plomo y torpezas;/ decretos, leyes, ordenanzas y desestructuradas/aprobaciones: lo bien sabido por todos,/ mientras continúa el carnaval y las máscaras/ vendedoras de mentira a costo gratuito./ Los menos cavan pozos antes de ser/ alcanzados por la daga cotidiana/o las balas finales del exterminio." Así se dirige al ojo del poder en la foja cinco de su Denuncia en llamas y otras manifestaciones (2017, Ediciones Huentota, Mendoza, Argentina).

Nunca la crítica le fue esquiva en su rodaje total de existencia denunciante. Es sabido, el poeta percibe el amor y el odio de forma paralela, así lo acechan desde diferentes meridianos: "La poesía es un arma cargada de futuro", dijo Celaya. Cuando él lo escribió, en ese pasado cargado de tumultuosas verdades, no creo que haya imaginado que Albirosa le iba a tomar la palabra y se iba poner a derribar muros a pura belleza. Justo en estos tiempos en lo que es tan poco correcto escribirle al pueblo si es que el poeta quiere ser mimado por la Señora Costumbre, como llamaba Cortázar al franeleo del Poder. Albirosa, el Lucio, es un trabajador de la estética y un militante de la ética. Lo demás es lo de menos. ¿Qué más se puede pedir de un poeta en estos días de oprobio?". (Julio Rudman, Periodista cultural, Mendoza).

Poeta andante de las mal pronunciadas zonas rojas, comprometido con la urgencia no solo desde aquello declamado en versos, no, pero eso basta para elevarlo o condenarlo al paredón de los incorregibles. Hay motivos sobrados para ambas cosas y entre melodías de Pink Floyd y leyendo Las venas abiertas de América Latina, Lucio pone su cuerpo a las acciones, suele sangrar, y eso significa  también un germinar de profunda conciencia. Su vida es un prólogo gris para los tomos decadentes de la buena sociedad y una tapa desnuda para aquellos cuadernos sin ortografía habida ya escritos en pasillos donde pasean cotidianamente la cumbia villera, los códigos duros ajenos de tribunales y las ollas multitudinarias llamando un menú de tranquilidad. Sabe repartir pan sin ser panadero, amasa voluntades y se da por entero a los más excluidos. Remonta la mañana y nace de nuevo cada día.

Gestor Cultural, letrista folklorico, periodista, actor necesario en el film por un mundo mejor, visitante de prisiones y pabellones donde suelta el ejercicio de enseñar y luego, desde ahí; nacen líneas de fuego objetando saltos de muros, fugas sin libreto de legalidad posible ya que la creación poética no obedece al verdugo ni tampoco puede ser hallada por ninguna requisa. Él seguirá escribiendo, denunciando, reclamando. A veces sus párrafos tienen formato de expediente bajo lupas urgentes de investigación.

*Poder describir una realidad tan humana como veraz, aunque a tal contrariedad nos remita Lucio Albirosa, surge de esa observación poética, no desde un sentido escritural sino literario, poderoso, de transformación; en este caso de contenido social. El autor sirve ante el lector un plato de agonía acompañado de resiliencia al dente y un buen trago de desazón poética que permite al lector salir bien satisfecho". Así lo asevera Gilda Sandiano*, Dra. en Gestión Educacional y catedrática, Universidad Nacional de Itapúa, Paraguay.

La batalla contra las injusticias no sabe a cese en su tintero. "114 disparos de la prefectura/ 20 agentes del grupo Albatros/ MP5, metrallas y pistolas 9 mm/ Desalojo del predio mapuche en Villa Mascardi/ Una bala ingresa al cuerpo de la comunidad/ La sangre riega el suelo y abre la carne..." Apenas un fragmento del poema alusivo al llanto mapuche por la muerte de Rafa Nahuel deja a la luz lo profundo de todo decir ya resumido. El canto de las injusticias, Denuncia en llamas y otras manifestaciones, El fuego de Juan Desdicha, ¿Poemas informales?, La venganza del olvido y El grito de las injusticias; son algunos de los títulos publicados por Albirosa. Suma 13 obras y cientos de poemas sueltos, columnas en diarios, revistas y manuscritos amarillentos ya extraviados en alguna esquina de su recuerdo canillita e inocente bajo inviernos y soledad.

La prosa poética ha sabido cobijarlo en la virtud de remate súbito antes del punto y aparte, he aquí un claro ejemplo. "...Ibero Gutiérrez recibió el decimotercer balazo, el último. De éste nadie dijo nada, ni siquiera Mario Benedetti ni los investigadores oscuros ni los forenses que lavaron su cuerpo irreconocible. Los asesinos habían disparado a su nombre y apellido. Jamás supieron que era poeta./ Nunca sabrán los tiranos que la poesía es inmortal.." En su obra "La venganza del olvido" se afirma la capacidad íntegra y genuina virtud al coronar duramente cada final de texto. "*Lucio es un poeta extraño. No porque no hubiese poetas que denunciaran a los corruptos, o porque tuviesen sentido social. Lucio es un poeta extraño porque a su poética le suma la lírica del compromiso. Y eso señores, no es poca cosa". Así resumió Ramiro Padilla Atondo*, (Periodista de Diario El Vigía, México) la obra del poeta argentino.

Desde el sur latinoamericano, la greda ancestral nos muestra al nuevo joven alfarero de la palabra dolida de los pueblos. Ya no hay reglas que detengan tanta rebeldía poética.

Redacción Mercosur

Fuente: https://www.portaloaca.com/opinion/14702-resena-la-poesia-social-un-grito-de-queja-y-libertad.html

     n° 520

29/02/2020

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