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                                Capitalismo con características chinas

                                     Capitalismo con características chinas

El experimento de China con el socialismo fue caótico y no logró producir la tan deseada transición al desarrollo y la prosperidad.

Cuando el país rompió con el socialismo y avanzó con cautela hacia un modelo de desarrollo del campo liderado por el mercado a finales de la década de 1970, China era una de las sociedades más igualitarias en la tierra. También era bastante pobre, con más del 30 por ciento de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza[1], la misma cifra que Filipinas entonces.                  Hoy, con su coeficiente de Gini -una medida de desigualdad- en 0,50 o superior, la desigualdad en China coincide con la de Filipinas. Sin embargo, el número de ciudadanos chinos que viven en la pobreza se redujo a alrededor del 3 por ciento de la población, mientras que más del 20 por ciento de los filipinos siguen siendo pobres. La desigualdad ha aumentado, pero en términos de sacar a la gente de la pobreza, China es considerada como una historia de éxito sin reservas, probablemente la única en el mundo.          El análisis de las características y vulnerabilidades clave de la economía contemporánea de China nos permitirá tener una idea de la dinámica y la dirección de las relaciones económicas de China con Filipinas y el resto del Sur Global.

 

                                                

 

                                                 Aquí estamos ¡al comienzo de todo!

Por: R. Vaneigem

El reciente escrito de Raoul Vaneigem -un autor que "apuesta por la radicalización espontánea de los individuos y las colectividades", tal como dice en su último libro- tiene suficientes elementos de debate sobre el momento crítico actual para merecer una amplia difusión.

Los bruscos ataques de la libertad a la hidra capitalista que la asfixia, hacen que el epicentro de las perturbaciones sísmicas fluctúe sin parar. Los territorios mundialmente afectados por el sistema del beneficio privado quedan expuestos al desencadenamiento de movimientos insurreccionales. La conciencia se ve forzada a correr tras oleadas sucesivas de acontecimientos, reaccionando ante constantes conmociones, paradójicamente previsibles e inesperadas.                    Dos realidades combaten entre sí, enfrentándose con violencia. Una es la realidad de la mentira. Beneficiándose del progreso tecnológico, trata de manipular a la opinión pública en provecho del poder establecido. La otra es la realidad de la vida cotidiana de la población.         

 

                                                

 

Silvia Ribeiro: "Es como si hubiera dos mundos: por un lado los negocios de los gobiernos y las empresas, y por otro el de los pueblos con sus alternativas reales"

Desde Madrid, Silvia Ribeiro del ETC Group, nos muestra por dentro la cumbre y le da forma a los debates reales

Así como cuando hablamos de crisis climática nos preguntamos ¿qué es lo que realmente está en crisis?, el fracaso rotundo de la COP25 de Madrid en un contexto de la mayor sensibilización mundial que tengamos registro, con enormes movilizaciones, con el negacionismo contra las cuerdas, con las alianzas novedosas entre sectores de lo más disímiles, nos lleva a preguntarnos ¿Quiénes realmente fracasaron?

Desde Madrid, Silvia Ribeiro del ETC Group, nos muestra por dentro la cumbre y le da forma a los debates reales; desmenuza el 2.0 de los mercados de carbono y la ofensiva por instalar falsas soluciones con técnicas de geo-ingeniería. Mientras las potencias globales escalan su disputa como borrachos peleando en la cubierta del Titanic; y los dueños del capital, el famoso 1%, sólo atina a intentar nuevos negocios con el desastre que hicieron; los pueblos del mundo estamos llenos de alternativas concretas y andando para enfriar el planeta.                  

 

                                                    

 

Colombia

                                        Una explosión social sin precedentes: balance y retos                         

El 21 de noviembre, Colombia presenció una explosión social sin precedentes en la historia del país desde mediados del siglo pasado. Ese día había sido convocada una marcha de protesta en contra de los anuncios gubernamentales de reformas económicas regresivas por el Comando Nacional de Paro, integrado por las centrales sindicales (Central Unitaria de Trabajadores – Confederación General de Trabajadores – Confederación de Trabajadores de Colombia) y por organizaciones de estudiantes, campesinos, indígenas, afros, pensionados y ambientalistas que en años recientes habían liderado resistencias de esos sectores sociales a las políticas estatales. La iniciativa de la convocatoria de las centrales de trabajadores, repitiendo el formato de años anteriores, de impulsar marchas rutinarias a finales del año para ambientar la negociación sobre el salario mínimo con los gobiernos de turno que, por obligación legal, deben citarla en este período. El límite a la capacidad de convocatoria de las centrales es la escasa cobertura de sus afiliados que representan tan solo el 4% del total de los asalariados, lo que debe explicarse por la legislación laboral regresiva y por la criminalización de las resistencias sindicales [1].

En el plano interno, esta fragilidad en la interlocución social remite al aislamiento, resultado de una forma de organización vertical y cerrada que en su funcionamiento requiere acuerdos "por arriba" entre las direcciones de la burocracia sindical, de los partidos de izquierda y de la izquierda social no partidaria. Adicionalmente, sus plataformas de acción se reducen a la esfera de las reivindicaciones corporativas.         

 

                                             

 

Estancamiento económico en Latinoamérica


Hedelberto López Blanch

Cuando está en sus últimas agonías el año 2019, América Latina presenta un desfavorable saldo económico y social lo que ha enfatizado la CEPAL al afirmar en un reciente informe que la región ha perdido un decenio pues sus cifras de pobreza y pobreza extrema son parecidas a las del año 2009.

El documento titulado Panorama Social de América Latina y el Caribe divulgado a finales de noviembre, confirma que esos dos lamentables índices alcanzaron a 191 millones y 26 millones de personas, respectivamente, que representan 31 % y 11,5 % de la población.

La Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina, Alicia Bárcena, afirmó que la desigualdad en la región es estructural, multidimensional e ineficiente, lo que constituye un obstáculo para el desarrollo.

Asimismo, detalló que la situación social en Latinoamérica es expresión del comportamiento de la economía cuyo crecimiento ha venido desacelerándose significativamente desde 2011, ha registrado dos caídas sucesivas en 2015 y 2016, y en 2019 sólo crecerá 0,1%.            

 

 

 

       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                           

 

                                                

 

 

                                             

 

 

 

 

 

 

RESPONSABLE DE LA SECCIÓN ECONOMIA:  Gervais Constant   

31/12/2019

 n° 518

Frida Khalo