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Columna de Liber Lucta

                                              A por todo.

Habitualmente se entiende al capitalismo como un sistema económico estructural que condiciona la producción y el intercambio de bienes, manteniendo intacto el beneficio de unos pocos a costa de una mayoría explotada.
Si bien esto es cierto, reduce esquemáticamente al capitalismo mostrando sólo su efecto en el plano económico, cuando en realidad influye en la totalidad de las relaciones sociales e incluso conforma nuestro propio ser. El individuo se constituye en sociedad y su crianza se guía por una cultura que naturaliza la jerarquía y la opresión, por lo tanto no nos podemos considerar personas "purificadas" o rigurosamente "deconstruidas" mientras estemos rodeadxs de un entorno enfermizo. El lenguaje que hablamos, los códigos de relacionamiento que manejamos, e incluso lo que sentimos y pensamos tienen relación estrecha con el asfalto que pisamos, las instituciones que nos ordenan y finalmente el Estado junto al poder económico mundial. Es decir, la ideología del capitalismo nos atraviesa y nos formula como sujetos.

  El paradigma científico darwiniano explica la evolución humana como un proceso de constante mejoría que está propulsado por un instinto de competencia egoísta, que deriva en un estado de subordinación y sometimiento de unxs a otrxs. Sin embargo Kropotkin, un geógrafo y anarquista ruso contemporáneo a Darwin, desacreditó su premisa central de la competencia como factor inevitable de la evolución humana, sustituyendo por componentes antitéticos como la solidaridad y el apoyo mutuo que consideraba de mayor beneficio social.
Es evidente que el triunfo que estableció la hegemonía fue para la teoría darwinista, dando lugar a una estructura social conformada por lógicas de sacrificio y competitividad consumista en pos de alcanzar un estereotipo humano implantado por el capitalismo. Entonces la estructura piramidal resultante no está considerada como un problema social modificable, sino como una consecuencia de la naturaleza humana. El enemigo sabe como evadirse tras esta cortina de humo. Entonces la responsabilidad de lxs poderosxs se torna ambigua y difusa, la población desconcertada dirige su odio sobre sí misma en lugar de identificar con claridad el origen de las adversidades.
Lo transgresor se encuentra en desligarse de las concepciones absolutas de naturaleza o esencia humana y comenzar a movilizarse por voluntad individual. Podemos estudiar ejemplos históricos que se desvían de la regla darwiniana de competencia demostrando mayor armonía social y menor autoritarismo, lo cual nos lleva a reconocer la voluntad de los individuos como un disparador que provoca irrupciones inesperadas, quebrantando así las concepciones esencialistas y deterministas que pretenden conducir la vida hacia un fin predestinado.

  Entonces claro que tenemos mucha miseria interiorizada que superar, pero no caigamos en lo bajo del autoflagelo cristiano.
Comprendernos como sujetos educados en función de un capitalismo antropocéntrico, especista y patriarcal es un ejercicio necesario para transmutar todos los valores que nos integran actualmente, reforzando un imaginario que afirme la solidaridad recíproca como contraposición. Destruir y modificar la realidad material de las cosas equivale a destruir cadenas y construirnos como sujetos libres. Por eso resulta erróneo pretender un cambio individual aislado de lo social, como si se tratase de ámbitos desvinculados. El sujeto es condicionado por su contexto en espacio-tiempo, entonces debemos elaborar estrategias de acción que incidan tanto en nuestra vida personal como en la esfera social más amplia. Lo personal y lo social, lo interno y lo externo, sujeto y objeto, son falsas dicotomías que deben converger en una única tensión.
Es cierto, hay que aplicar una fuerza destructora sobre esta realidad para poder crear sobre nuevas vigas, pero la destrucción abarcará hasta nuestra propia subjetividad y nos hallaremos en una sensación de liviandad desenfrenada al haber quebrado todas las cadenas y arruinando un mundo de explotación. Pero las ruinas engendran una potencia creadora en nosotrxs, ya que denotan una ruptura con el poder opresivo y sus principios de ordenación que nos mantenían acostumbrados a las órdenes unilaterales. Al derribar las instituciones que nos gobiernan y dominan estamos matando al sujeto capitalista que embutieron en nosotrxs, para comenzar a afirmarnos como personas responsables y dueñas de sí mismas, con un potencial creador y auto-instituyente.

  "Debes tener la voluntad de consumirte en tu propia llama. ¡Como podrías renacer sin antes haber quedado reducido a ceniza!", Nietzsche.

  Si asumimos la existencia como un enfrentamiento contra el poder en todas sus expresiones estamos reivindicando el conflicto multiforme y sostenido, lo cual nos posiciona activamente como guerrerxs, paradxs en un terreno que contiene ciertos riesgos de diferentes grados y ciertas oportunidades de ataque. Ese perfil de guerrerx trae consigo la libertad, pero no como objetivo teleológico o estado culminante de una búsqueda finalista, sino la libertad que se saborea sólo en el conflicto y la rebeldía, que exalta a los individuos y los despoja de todo ordenamiento coercitivo. En el hecho práctico que declara la batalla al poder y desafía a toda autoridad se consigue la libertad, no como una adquisición estática, sino como propulsora de nuevas formas de vida y convivencia donde se suprime la jerarquía y la competencia. La libertad como deseo intransigente de recuperar la vida que nos arrebataron.
Ahora bien, sabemos que el paraíso terrenal no es realizable y la panacea es un mito; los cambios radicales no nos redimen de todo malestar, eso sería una hipótesis idílica. Los cambios radicales están acompañados de otras problemáticas y situaciones que requieren una dinámica auto-organizativa bien pulida, y para eso no hay receta divina. Pero si no queremos que el poder nos siga contaminando la vida mientras nos vende la falsa solución, debemos accionar con vigor y precisión tomando las riendas de nuestras vidas, sintiéndonos libres en la revuelta.

Liber Lucta.

Fuente: https://periodicoanarquia.wordpress.com/2018/07/21/columna-de-liber-lucta-a-por-todo/

 

 

     n° 501

27/07/2018

Frida Khalo