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No se salvaron ni las monjas: religiosas denunciaron abusos sexuales de sacerdotes y superioras

por EL MOSTRADOR 25 julio, 2018

No se salvaron ni las monjas: religiosas denunciaron abusos sexuales de sacerdotes y superioras

Uno de los testimonios fue entregado por la ex religiosa Yolanda Tondreaux, quien dijo que los abusos se iniciaron apenas se puso los hábitos. "Un sacerdote se me acercó, me tocó el pecho y me dio besos en la cara llegando hasta los labios. Me manoseó. Me dio asco", expresó, asegurando que hizo la denuncia a la madre superiora Patricia Ibarra, sin recibir la ayuda esperada ya que ésta la trató de "mentirosa" y le ordenó confesarse con el mismo cura denunciado. [ACTUALIZADA]

Un impactante testimonio de abusos sexuales y laborales dio un grupo de ex monjas, principalmente de la congregación de derecho diocesano Hermanas del Buen Samaritano, ubicado en la comuna de Molina (Región del Maule).

Según dio a conocer Informe Especial en su reportaje "El fin del silencio: 'No somos esclavas, somos mujeres'", las monjas aseguraron que, luego de hacer las denuncias a sus superiores, fueron castigadas y expulsadas de la Iglesia Católica sin haber sido resarcidas económicamente.

Uno de los casos fue el de la ex religiosa Yolanda Tondreaux, quien dijo que los abusos se iniciaron apenas se puso los hábitos. "Un sacerdote se me acercó, me tocó el pecho y me dio besos en la cara llegando hasta los labios. Me manoseó. Me dio asco", expresó.

Además, aseguró que hizo la denuncia a la madre superiora Patricia Ibarra, sin recibir la ayuda esperada ya que ésta la trató de "mentirosa" y le ordenó confesarse con el mismo cura denunciado.

"Las chicas jóvenes se fueron del convento por lo mismo, porque habían curas que las manoseaban", agregó Tondreaux, quien también planteó la necesidad de que "se limpie la iglesia".

Por su parte, la ex religiosa Eliana Macías detalló que fue agredida sexualmente por un sacerdote, al que sin embargo no identificó: "La primera vez que me vio, en Molina, me queda mirando y me dice "esos senos están muy abajo" y me pescó así para arriba". Y agregó que "entraba a las habitaciones y entonces justo llegó a mi cama y me levantó la ropa. Dijo: "hace mucho frío aquí", yo me levanté y dije ¿quién está aquí?". Se metía a las piezas de las monjas".

Cabe destacar que también se denunciaron abusos por parte de mujeres religiosas que tenían rango sobre otras. Así lo dio a conocer Consuelo Gómez, otra de las acusadoras: "Una vez estaba llorando. Ella me dijo 'No llore, porque me vas a obligar a subir a tu cama'. Ella sube, me empieza a hacer cariño y de repente la siento acá al frente. Aparte de besar, me comenzó a manosear y se dio toda la cuestión. Empezó a manosear, de arriba a abajo".

Las monjas denunciaron estos hechos al nuncio Charles Scicluna, el enviado a Chile del Papa Francisco, pero señalaron que aún no reciben respuesta oficial.

Pagos a Karadima

Pero las denuncias no se remiten solamente a abusos sexuales. También apuntan a una red de protección al interior de la iglesia, como reveló Yolanda Tondreaux, quien contó que pudo presenciar cómo se les entregaron cheques por hasta 20 millones de pesos a religiosos que enfrentaban denuncias por abusos, como el ex párroco Fernando Karadima.

Además, señalaron que el entonces obispo Horacio Valenzuela (ex alumno de Karadima en El Bosque) estaba enterado de estos hechos, pero no hizo nada. Es más, el equipo de Informe Especial se dirigió hasta el lugar de trabajo del Obispo Horacio Valenzuela para conocer su versión, pero éste se escapó por la ventaba de su oficina, evadiendo al equipo.

 

El crudo testimonio de Constanza Acuña: "(El cura) pasó del abuso de confianza al abuso sexual. Era asqueroso"

por  23 julio, 2018

 

 

 

En esta entrevista de El Mostrador TV, la secretaria ejecutiva del área de Educación de la Conferencia Episcopal narra los abusos sexuales y de conciencia que sufrió durante 10 años de quien fuera su director espiritual, el sacerdote Belisario Valdebenito Erices. En este testimonio, la licenciada en Historia muestra la peor cara de la Iglesia católica, el proteccionismo a los abusadores y el abandono a las víctimas.

Cuando Constanza tenía 11 años, Belisario Valdebenito llegó como párroco a Lanco y rápidamente tejió lazos con su familia, un núcleo extremadamente católico: su mamá era catequista y profesora de religión; su papá, un funcionario municipal y también catequista. Ambos llegaban puntuales a las misas y participaban de los rituales. No fue difícil que el sacerdote fuera entrando como un integrante más a esa casona con un pasillo largo, por el que se tardaba varios segundos en transitar desde la puerta de calle a la cocina que estaba al final del corredor. Con los años ese tramo se convertiría en un pasadizo eterno y aterrador.

Lea aquí la crónica: El caso de la funcionaria del episcopado abusada sexualmente por un sacerdote y la desidia de la jerarquía de la Iglesia

 

 

 

 

           

 

Noticias de Chile---RESPONSABLE : ROSSANA CÁRCAMO

          n° 501

        27/07/2018

Frida Khalo