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                             En situación de calle no hay cuarentena posible

marzo, 2020
                                                              

El lunes pasado el Colectivo Ni Todo Está Perdido, que nuclea distintas realidades de personas en situación de calle, difundió una convocatoria titulada "¿Dónde cumpliremos con la cuarentena las personas en situación de calle?". En ese breve texto, el NITEP denunciaba la "ausencia de medidas reales" respecto de "un sector de la ciudadanía de alto riesgo", como son quienes además de vivir en la calle, son adultos mayores y/o tienen enfermedades crónicas. La situación, continúa el comunicado, se complejiza no solo con las nuevas medidas represivas que el gobierno reforzó para con ellos, sino también teniendo en cuenta la cantidad de espacios públicos donde pasaban el día y que, con las medidas de prevención, cerraron.

Desde Reactiva conversamos con Olga, integrante del Colectivo Ni Todo Está Perdido, para que nos contara la realidad que están atravesando en estos días de caos y paranoia. "Estamos en situación de calle en esta emergencia mundial, somos la voz de quienes no pueden ir a una cuarentena en su casa", comentó. "¿Qué podemos hacer? Esa es la pregunta", acotó para dar inicio a la conversación.

Sobre la reunión que llevaron a cabo el lunes, la integrante del NITEP contó que si bien "se sabe que no podemos reunirnos muchas personas", era mucha la necesidad de llevarla a cabo,"para ver qué podemos hacer con las personas que pasan las noches en refugios y con los que ni siquiera están en refugios".

Además, contó que los lugares donde suelen achicar durante el día no están disponibles: "Está todo cerrado, es cada vez peor, cualquier lugar donde podíamos entrar, facultades, la Biblioteca Nacional, incluso lugares donde los cuidacoches pagaban por el baño, ya no los aceptan". "La gente nos tiene miedo y no se puede hacer uso ni de un baño", agregó, al tiempo que afirmó que "en los medios de comunicación tampoco he escuchado que se hable de la gente en situación de calle".

Consultada acerca del diálogo con las autoridades, aseguró: "Hablamos con gente del MIDES, y vimos que las propuestas que tienen son parecidas a las que proponemos, lo primero que precisamos es que envíen insumos a los refugios, que en la mayoría no tenemos". Pese a los mencionados contactos con fuentes del gobierno, "estamos esperando respuestas, imagínense que hay población muy vulnerable que están en la calle hoy". El día que conversamos, además, y como buena parte de la semana, llovía.

Una de las propuestas que el Colectivo le elevó al gobierno es que existan refugios durante todo el día, para menor población y autogestionados. Olga comentó que "El MIDES dijo que no hay camas suficientes". Otro de los puntos que el NITEP plantea tiene que ver con al apertura de espacios públicos para resguardarse, algo que, según ella, "no parece tan lejano, pero por ahora no tenemos nada concreto".

Olga, además, recalcó la urgencia de los reclamos que tienen: "Si aparece una persona con el virus tenemos que hacer cuarentena todos", por lo que precisan respuestas "antes de que esto se convierta en un caos total, no queremos que eso pase". Consultada sobre la población que habita la calle, aseguró que se trata "no solamente de personas adultas, hay un sector que está afectado por temas respiratorios y que son muy vulnerables". "Es totalmente de urgencia, necesitamos respuestas", remarcó.

Durante el día jueves se difundió una carta pública, que bajo el título "Yo me quedo en casa y lucho por los que no tienen casa", expresaba el apoyo de diversas organizaciones sociales y personalidades públicas a las reivindicaciones de Ni Todo Está Perdido. En ella se expresa que "El Estado debe responsabilizarse y dar respuestas urgentes y claras", acusando, a la vez, al MIDES de dar respuestas "parciales" e "insuficientes".

La misma noche, en la conferencia de prensa que dio el gobierno, logró colarse una pregunta "de yapa", de una periodista de TV Ciudad, acerca de las medidas que pensaban tomarse respecto de esta población. El ministro de Desarrollo Social, Pablo Bartol, tomó posesión del micrófono y explicó que se están analizando distintas propuestas y soluciones. Lo cierto, es que mientras tanto, decenas de personas ven sus derechos más vulnerados que nunca, expuestos a la pandemia sin ningún techo en el cual hacer cuarentena.

Fuente; http://www.reactiva.com.uy/

                                                                

 

                                         Precariedad a la vuelta de la esquina

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Reactiva Contenidos

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marzo, 2020
Imagen del archivo de Manuela Aldabe, tomada en una "whiskería" de la ciudad de Young.

Muchos sectores de la sociedad se ven severamente afectados, en estos días, por las consecuencias del aislamiento social y la cuarentena, y en especial aquellos vinculados al trabajo informal. En Reactiva nos preguntamos, específicamente, qué está pasando con quienes se dedican al trabajo sexual, y para eso conversamos telefónicamente con Karina Núñez y con Lousiana Deonizi, trabajadoras sexuales cis y trans-género, respectivamente.

Ambas acordaron en lo dura que está siendo la realidad para las miles de mujeres (cis y trans) que no están pudiendo trabajar y, por lo tanto, acceder a jornales que les permitan subsistir. "Hay un alto número de compañeras que le dan de comer a sus hijos con lo que les dan en el Caíf, y muchísimas que ni siquiera tienen asignaciones para sus bebés", nos contó Karina, antes de agregar que hay trabajadoras sexuales "que tuvieron que ir a la 'whiskería' con sus hijos porque no podían pagar el alquiler, y están viviendo ahí".

Muchos de esos relatos suceden en el interior del país, como el caso Sarandí del Yí, donde el propio comisario autorizó a abrir las 'whiskerías', que posteriormente tuvieron nula concurrencia, en lo que fue una prueba de cordura de, al menos, sus habitantes.

El número de mujeres que subsiste debido al trabajo sexual es de 15.000, si nos referimos a las que cuentan con regulación, aunque se estima que "por cada regulada, hay tres casos irregulares", por lo que la cifra total podría rondar las 50.000.

Núñez nos comentó que "las compañeras están muy desesperadas, porque, primero, es vergonzoso tener que andar pidiendo para comer, y además la mayoría son jefas de hogar, cargando con un estigma muy fuerte y muy doloroso". Karina aseguró, en ese sentido, que la realidad de las trabajadoras sexuales trans es aún más complicada, "ellas no están uno, sino dos escalones más en el horno, porque es mucho más complicado para ellas hacer sus reclamos y además esta es casi que la única salida laboral que tienen".

Es por eso, entonces, que charlamos con Lousiana, quien, a su manera, respaldó esta afirmación: "Aunque le corregiría algo, las mujeres trans se encuentran en situación de trabajo sexual, porque es una situación que atraviesan, porque el sistema no nos da siquiera la posibilidad de acceder a otros trabajos".

Consultada sobre la cifra de mujeres trans en situación de trabajo sexual, Lousiana afirmó que no hay estadísticas oficiales, aunque sí hay un censo hecho por el Mides, que "es erróneo, porque no llega a censar a toda la población trans". Dado sus constantes recorridos "por las zonas rojas" y sus frecuentes comunicaciones con la mayoría, estima que en Montevideo se puede hablar de unas 300 chicas, y que "las que aportan a la seguridad social son muy pocas, porque imaginate, es imposible que un cliente te firme una factura". Las trabajadoras suman esa cifra entre trabajo de calle y medios de contacto virtual, siento las del primer grupo "las más expuestas a que les pase cualquier cosa".

Denoizi comentó que del colectivo se sienten "más que vulneradas, y por eso salimos a agruparnos, a organizarnos". En ese sentido, apuntó contra algunos jerarcas y dirigentes de instituciones, "que hablan en nombre de nosotras y ni siquiera se acercan a las zonas rojas", tales como "la secretaría de diversidad de la Intendencia de Montevideo (IM), las autoridades del Mides, tanto las anteriores como las nuevas, la Unión Trans del Uruguay (Utru), la cámara de comercio LGTB", entre otras.

Según nos contó, la ayuda que han recibido en estos días es casi nula. En ese sentido, contó que "a la cámara de comercio es a la primera que le pedimos ayuda, porque se supone que tienen más posibilidades, y no nos dieron ninguna señal". Algo similar sucedió con la IM: "le pasamos todos los datos de casos muy vulnerables, con sobrinos y personas mayores a cargo, y no hemos tenido respuestas, ni departamentales ni nacionales".

Para Lousiana, esto responde a una situación que se acarrea hace años, que tiene que ver con personas "en situación de privilegio, que hablan detrás de un escritorio y dicen crear políticas públicas siendo que jamás incluyeron a las trabajadoras sexuales". Además, remarcó que "hay organizaciones civiles que reciben un millón de dólares anuales para trabajar con trans, y no solo no hacen nada, sino que nos cobran los preservativos que da gratis el MSP [Ministerio de Salud Pública]".

En la conversación que tuvimos, contó también un episodio, hace algunos años, donde se hizo un llamado a propuestas educativas, en el cual se eligió un proyecto de automaquillaje por sobre un curso de programación web. Esto, para Lousiana, es reafirmar a las personas trans en un trabajo del cual deberían poder salir: "ahora explotan estas bombas, porque las trabajadoras trans se sienten cansadas y explotadas, y con ganas de que las escuchen (…) estamos cansadas de que a lo largo de los años mucha gente y muchas trans privilegiadas hablen en nuestro nombre, y nosotras siempre olvidadas".

Por último, se solidarizó con "todos los que se encuentran en estado de vulnerabilidad, que viven el día a día, trabajadores callejeros, vendedores ambulantes, taxistas" y nos contó que, las canastas que pudieron conseguir, que son cinco, fueron a parar a casos de extrema vulnerabilidad, casos de chicas elegidas por unanimidad por las mismas trabajadoras.

Escuchar reportaje a Karina- Trabajadora Sexual-

 

Responsable de la página :  Antonio González   

      n° 521

 

31/03//2020