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                                                LA MALA EDUCACIÓN QUE SE VIENE

Apuntes sobre la reforma educativa de la Ley de Urgente Consideración (LUC)

     Andrés Núñez Leites


La lectura del anteproyecto de LUC del presidente electo Lacalle Pou muestra el camino por donde se buscará hacer transitar al sistema educativo público: docentes sin libertad de cátedra, una escuela entendida como empresa, y todo un sistema sin autonomía, directamente controlado por un sistema político que no tiene otro plan que canalizar los impulsos de los grandes capitales.


1. Emergencia

Para realizar cambios radicales, las élites políticas suelen insulfar en la población la sensación de "emergencia", es decir, la situación en la cual estamos al borde de un colapso y que ese colapso es local. Pues no, la crisis en cuanto a los resultados del sistema educativo (medidos como sea), no se localiza en Uruguay ni en América Latina, es una crisis de todo Occidente y el sur de Occidente.

La irrupción de medios audiovisuales que transforma la lectura y la escritura en un acto breve de input/output y reducen el umbral de atención, la precarización del empleo (en todos los niveles sociales) que se traduce en precarización y estrés de vínculos familiares y falta de sostén emocional y material del estudiante, los cambios en las modalidades de crianza, más contemplativos con los ritmos propios del niño y más relajados en términos de disciplina (en el sentido de capacidad de sostener una acción hasta llegar a una meta), son algunas de las variables que inciden en este fenómeno complejo que nadie, a ciencia cierta, ha logrado explicar comprensivamente.

Ninguna de ellas aparece en el discurso de la izquierda y la derecha neoliberal, impulsoras de los cambios educativos tanto a nivel político partidario como de ONG. El diagnóstico es mucho más sencillo: no hay un origen socioeconómico en los malos rendimientos educativos, sino que es el sistema educativo que ha quedado atrasado y debe reformarse, para ello deben vencerse, a como dé lugar, las resistencias internas. Tratar a las consecuencias como causas (los problemas del sistema educativo como causa de los problemas sociales), es una falacia lógica que da buenos dividendos políticos, en la medida que es más fácil atacar las consecuencias, los síntomas, que buscar soluciones para causas estructurales que encima, en parte, exceden el nivel nacional. Atemorizada la población, puesta en alerta, el gobierno tendría legitimidad para transformar gravemente al sistema educativo.


2. Contra la libertad del sistema educativo y los docentes

La lógica general del anteproyecto pasa por reducir la autonomía del sistema educativo. Para ello se eliminan los Consejos Desconcentrados y se sustituyen por Direcciones Generales, unipersonales y sin representación docente. Se hipertrofia la autoridad del Ministerio de Educación y Cultura en materia de elaboración de políticas educativas, y si bien se expresa que los directores generales tendrán autonomía, se los elige bajo un compromiso con la política del gobierno, que se parece mucho a un compromiso de gestión de una empresa. Pero la cosa no queda ahí: la idea es que incluso en la base del sistema, el maestro o el profesor en su aula, no puedan tener libertad para trabajar según su saber profesional y deban reducir su acción a la ejecución de un proyecto de centro.

En un retroceso inédito de la autonomía docente, el maestro y el profesor deben aplicar la metodología de enseñanza que se impone jerárquicamente, más allá de su "experticia" personal, so pena de perder su cargo. Se trata de un avasallamiento del sistema educativo que busca disciplinar al cuerpo docente y someter al sistema a los impulsos (siempre cambiantes) del sistema político que últimamente (por ejemplo con el caso UPM) ha demostrado su total sujeción al capital corporativo transnacional.

¿Y esto qué tiene de malo? Mucho. Los legisladores que con mucho más altura republicana a comienzos del siglo XX consagraron la autonomía de la enseñanza, buscaban impedir que la misma se viera manipulada directamente por los partidos políticos, evitando así que se la instrumentalizara ideológicamente. Por supuesto que el sistema educativo fatalmente transmite las ideologías hegemónicas, pero es diferente, más atenuado, cuando hay grados de autonomía tanto en la institución como en los docentes particulares, porque los mismos permiten a los niños y adolescentes conocer puntos de vista y formas de trabajo diferentes. La libertad de cátedra que se borra explícitamente en este proyecto, es el signo de una voluntad autoritaria.

Pero además, el disciplinamiento y la eliminación de la crítica interna, sólo trae problemas. Si bien genera una mayor coherencia sistémica, en la medida que el terror al desempleo o al empeoramiento de las condiciones de trabajo provocan una mayor obediencia, genera también al sistema educativo y a cada establecimiento escolar, problemas de adaptación, en la medida que las voces internas que discrepan son las que traen datos útiles de la realidad que muchas veces las autoridades no pueden o no quieren ver.


3. Amuchar a los pobres

La LUC borra de un plumazo a la psicología educativa, y en una medida que parece evocar la tendencia infantilizadora de EDUY21, CODICEN podrá colocar en un mismo local a pre-escolares, escolares y liceales. Adiós a la psicología evolutiva: la diferencia de comportamientos, expectativas, deseos, de los niños de 8 y los adolescentes de 14 es enorme, y es por eso que, con mayor sentido común y sustento científico, los legisladores de comienzos de siglo XX los habían separado físicamente.


4. Plan Ceibal obtiene el premio a la posverdad

El Centro para la Inclusión Tecnológica y Social es sustituído por el Centro Ceibal. Esto no es política educativa para obtener resultados, es simulacro para contentar a los votantes de derechas y satisfacer a las empresas proveedoras. Pocas cosas resisten menos la evaluación de resultados pedagógicos que el Plan Ceibal, un proyecto ineficaz, carísimo, que regala la privacidad de los metadatos de alumnos y docentes a Google. Pero he aquí el choque de lo que podría ser una política educativa fundamentada en evidencias científicas y algo mucho más redituable políticamente: la posverdad de un enorme dispositivo experimental que no enseña aunque lo simula y que se presenta como verdad autoevidente, apelando a las emociones de la población. ¿Quién estaría en contra de regalarle (con dinero de los contribuyentes) tablets y laptops a los niños? ¿No es obvio que con computadoras aprenden más que con libros?


5. Los docentes, esos haraganes

Ahora, se trata de reducir las vacaciones de los docentes. El trabajo docente, máxime en estas épocas de descalabro vincular familiar y comunitario, es arduo, agotador. Están expuestos a una enorme presión institucional y social, porque son un punto de llegada inmediato de los problemas sociales, que se manifiestan en forma de dificultades de aprendizaje, carencias nutritivas, de vestimenta, de útiles y conflictos emocionales de los niños, agresividad familiar hacia la escuela y el liceo. Las semanas de vacaciones, que a las gentes que ignoran el compromiso emocional y psicológico del trabajo docente les parece un exceso de licencia, son muy necesarias para reducir el estrés y preservar la salud mental. Véase si no, cómo entre setiembre y noviembre aumentan significativamente los casos de licencias docentes por enfermedad, principalmente certificadas por psiquiatras. Este tipo de propuesta es característica de la voluntad neoliberal de aumentar la presión sobre los cuerpos para mejorar su productividad, sin importar las consecuencias personales y familiares.


6. La educación, cuestión de mercado

Varias medidas apuntan a concebir la educación como una empresa, dejando de lado su aspecto institucional de formación humana. Una de ellas es haber eliminado la prohibición de hacer convenios internacionales que favorezcan la mercantilización de la educación. Otra es, bajo la excusa de promover la estabilidad en los cargos, promover el poder de los directores para conformar sus equipos, lo que entra en conflicto con la igualdad entre los docentes y sus derechos adquiridos. Otra es fragmentar al cuerpo docente de acuerdo a criterios geográficos y socioeconómicos de los establecimientos donde trabajan. Por último, pero no menos importante, pagarle a los docentes por resultados. Todo este conjunto apunta a interpretar la educación como una producción de mercancía (el aprendizaje) y requiere ajustes pedagógicos que irán en sentido de formar para dar exámenes, pues será el examen estandarizado la forma en que habrá de medirse los resultados y otorgarse premios y castigos.


7. La responsabilidad de la izquierda en este desmadre

Algo que debemos tener claro: esta avanzada autoritaria de la derecha en educación, es posible en parte gracias a avances en el mismo sentido por parte de la izquierda, que no logró resolver en quince años si inclinarse hacia el neoliberalismo pedagógico o hacia una posición humanista. Un ejemplo en este sentido es la creación de UTEC, una universidad técnica que ofrece carreras a medida de las Corporations, y carece de autonomía y cogobierno, y que funciona como fuente de legitimidad para aberraciones como la sustitución de los Consejos Desconcentrados por Direcciones Generales sin representación docente. ¿Por qué el gobierno multicolor no quiere que haya voz y voto docente en los organismos de decisión en materia de la enseñanza? Porque no quiere que los docentes sean escuchados, como no lo quiso la élite izquierdista pro empresarial que creó a la UTEC.


8. ¿Y ahora qué?

Más allá de los conflictos que, en la arena política y social terminarán de dirimir si este plan nefasto se realiza y en qué medida lo hace, además de prepararnos para resistir, necesitamos ahondar la reflexión acerca de qué sentido darle al sistema educativo. Los cambios propuestos en la LUC, desde una orientación que podríamos llamar "pedagogía neoliberal" tienen adeptos tanto en la derecha liberal como en la izquierda liberal.

Son cambios promovidos por las clases acomodadas para reconfigurar el sistema educativo en sentido de la producción de una subjetividad acorde a los requerimientos empresariales. Las "competencias cognitivas" impulsadas por la pedagogía neoliberal, coinciden palmo a palmo con las "competencias laborales" requeridas por las Corporations: capacidad de resolver problemas, búsqueda de información, saber hacer, trabajar colaborativamente, en resumen: habilidades estrictamente ejecutivas que no permiten pensar el sentido de lo que se hace.

Puede decirse que apuntan a una redistribución regresiva del capital lingüístico y de la capacidad de abstracción de la población. Una educación humanista que apunte a la formación de una persona más allá de su rol como trabajador de una empresa, requiere de la astronomía, la literatura y la filosofía, es decir, requiere una formación del carácter y del espíritu tendiente no sólo a adaptarse al mundo, sino a comprender sus sentidos. El avance de la pedagogía neoliberal será inevitable si no vislumbramos cuál es el futuro para el que queremos educar y qué tipo de personalidad queremos formar.

Acaso, en estas épocas en que los parámetros modernos ya no son tan útiles, podamos confluir en este intento por preservar la cultura general y la libertad individual, gentes de la izquierda clásica, conservadores de derecha y liberales conscientes. El futuro dirá pronto.

Fuente: https://leites.neocities.org/20200128_la_mala_educacion

 
Responsable de la página URUGUAY :  Antonio González   

n° 519

 

31/01/2020