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                             Masacre en Jacinto Vera - Gabriel Carbajales "Saracho"

Volver al futuro, ser Rodríguez, organizarse    

[ Gabriel, por todos conocido como "Saracho", falleció inesperadamente el 23 de abril mientras estaba internado en el Hospital Maciel. Un militante de larga trayectoria, preso en la dictadura, consecuente, querido por todos. Hemos creído importante rescatar, como muestra de su pensamiento, un artículo suyo publicado en noviembre de 1994 en la revista Alfaguara ]


Publicado en Alfaguara, noviembre 1994

Varios quilos de explosivos, una ostentosa exhibición de eficiente profesionalismo, la difusión de una "proclama" de caricaturesco contenido fascista y hasta un "reportaje secreto", bastaron hace un par de años par que el pueblo uruguayo supiera de la sublevación reoxigenada del escuadrón de la muerte, a propaganda post dictadura de la lucha armada no la reanimaba la izquierda "radical y nostálgica" sino la propia derecha a través de los pioneros de las desapariciones y la impunidad, los llamados grupos paramilitares.


Automáticamente, varios kilos de explosivas revelaciones con ondas expansivas que salpicarían a más de un personaje que hoy acompaña a algún presidenciable, parecieron perfilarse con amague de la investigación pública del "Comando Lavalleja", irreverente identificación con que los ideólogos del terrorismo de los poderosos pretendía asociar la acción de sus mercenarios con la gesta patria.


La bomba de la denuncia no pasó sin embargo del inofensivo chasqui-boom, pues la ultraderecha contaba con una sorpresiva carga de silenciadores explosivos que coparían la atención de la opinión pública con el desinteresado servicio de las multiangulares cámaras de la TV y los extragalácticos titulares de los "primero siempre".


Otro comando, este integrado por decenas de funcionarios de Información e Inteligencia equiados como para el desembarco de Normandía, copó las instalaciones del restauran vasco "La Trainera", sacaron de los pelos y a patadas a una docena de ciudadanos vascos tranquilamente radicados en Uruguay con el visto bueno del Ministerio del Interior, del Poder Ejecutivo y la diplomacia profesional de blancos y colorados y los condujeron amarrocados a Cárcel Central. 


Mientras más de un Gianola, o un Ramírez, o un Sanguineti hacían todavía los provechitos activados por soberanos manjares etarras, paradisíacos vinos separatistas y subversivas salsas afrodisíacas graciosamente consumidos en "La Trainera, los parlamentarios y los jueces y fiscales que ingenuamente creyeron en la posibilidad de investigar a los paramilitares debían tragarse el postre de los "etarras"  detenidos para servicio del Rey de España  en el (¿Virreinato del?) Plata. Plato fuerte que los uruguayos debíamos consumir también graciosamente condimentado durante meses y meses, olvidados ya de que los integrantes del escuadrón de la muerte en su renovada propaganda de la lucha armada viajan con nosotros en ómnibus, llevan a sus hijos alas mismas escuelas que nosotros y hacen proselitismo por el candidato que tal vez votemos en noviembre de 1994.


Pero la política es como la vida, tiene sus vueltas.


En la tarde del 24 de agosto último, cuando la alta comedia de los presuntos etarras ya no daba para más y cuando para cualquiera que no sea un idiota estaba claro que el pueblo uruguayo reivindicaba el derecho de asilo del Uruguay batllista y nuestra soberanía, todos sabíamos que esa noche los ciudadanos vascos serían levados a España indefectiblemente, por más que el aeroplano de Juan Carlos hubiera demorado más que las carabelas de Colón. 


Es más, todos sabíamos que no era poco lo que había conseguido en aquella espontánea movilización popular: los extraditados ya no podían ser metidos así como así en las mazmorras falangistas allende el océano, ya no podía impedirse la intervención de los organismos internacionales de los Derechos Humanos, los vascos raptados no serían fácil presa del garrote vil. Tanto a la irreal monarquía ibérica como al real imperialismo yanqui les quedaba claro que los uruguayos -mezcla fantástica de gallegos, vascos, italianos, mulatos, negros, indios- no confiamos la defensa de nuestros valores culturales ni nuestra autonomía a ningún súbdito de turno, luzca la divisa que luzca, haga el negocio que haga con cualquier gobierno extranjero.


Cuando por Bulevar Artigas, a la vera de esos brazos alzados de Batlle convertidos en auténticos cuernos por virtud de las {ordenes de Gianola, surgieron brutales patrulleros disparando a mansalva y distrayendo la prolija incursión entre la multitud de civiles armados a guerra con la misión de matar y matar, la policía uruguaya volvió al '92, volvió al minuto anterior de la farsa de la "La Trainera", volvió a la propaganda de la lucha armada, volvió en realidad a lo que parece ser el futuro prometido a nuestro pueblo por quienes vociferan la palabra paz como sinónimo de muerte.


Hoy ya estamos en el Uruguay donde se nos está diciendo que no es imprescindible el fascismo instalado mediante el golpe de estado. Se nos hace saber que hay un fascismo cotidiano, se llame "Comando Lavalleja", Juventud Uruguaya de Pie o no tenga nombre, puesto al servicio del amedrentamiento y el terror para contener cualquier búsqueda de organización y dirección populares. Ya estamos en el Uruguay de la propaganda de una lucha armada a la que está resuelta una clase de privilegiados sin escrúpulos capaz de canjear vidas humanas por escopetas de caño recortado con el sueño diabólico de acallar las voces de la dignidad y la vergüenza de los pueblos americanos.


Estas fuerzas bélicas que conviven con la gente haya interpelación o no, estas fuerzas que también saben disfrazar las cifras estadísticas de la miseria nacional y hacer gárgaras con la educación democrática mientras se matan de la risa de los resultados de un plebiscito, estas fuerzas que tienen la impunidad como un atributo de la naturaleza y un don divino, tampoco tienen drama en tratar de estimular la aparición de lo que no existe o inventarlo si es necesario: aventuras foquistas de lo más primitivas, arranques impetuosos de imposibles luchas armadas sin expectativas exitosas, exacerbación de sentimientos legítimamente encendidos, espontaneísmos suicidas sin futuro y sin arraigo en la gente. Estímulos, al fin de cuentas, para crear condiciones para el crimen y la represión dirigidos a fulminar los esfuerzos hechos por el pueblo en reordenar sus filas concientes del agotamiento de un modo de vida que ya fue, de un sistema de valores y relaciones sociales inhumanas superados por la razón y los sentidos, de un mundo sin razón de ser.


Ya los vascos fueron usados y entregados, ya el pueblo pagó su honor con muertos y heridos, ya volvió el fascismo con su promesa de futuro duro y bestial, ya el caos de la injusticia ha sido reordenado. Se emprolijó la prepotencia, cada cual tiró a la basura las caretas, ya sabemos que presidenciables mimaron a los escuadrones, cuáles hicieron la vista gorda, y cuáles están potencialmente aptos para revelarse como ideólogos del terrorismo. 


Ya es tiempo de rectificar y transformar esa magnífica conciencia popular espontánea en conciencia crítica, en conciencia conciente de la necesidad de la organización y la dirección auténticamente populares pese a los desengaños que, bien mirados, no son otra cosa que la comprobación de la defección de personajes que también ya fueron. Es tiempo de no seguir confundiendo hombres con ideas, y conductas personales con herramientas de lucha. 


Es tiempo de volver al futuro: organizarse, sintetizar las distintas vertientes de la potencial conducción, economizar espontaneísmos lo más posible, mandar al fascismo al sicoanalista.


Que cada uruguayo se sienta Rodríguez, ese personaje de paco Espínola, ese criollo desconfiado y rápido que con carpeta supo arrancarle al diablo la puteada de impotencia. Que nuestros hijos, sobre todo, sepan que el odio al fascismo es un odio que está por encima de diferencias generacionales y que el amor por la justicia es lo que a todos nos hace ser tan jóvenes como ellos. Todos podemos sentirnos viejos-jóvenes... y zorros.  


Gabriel Carnavales (Saracho)


                           
 

o    fernando moyano
    o  moyano.fer@gmail.com
o o o 
https://n0estandificil.blogspot.com/ 

​carpe diem

 

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