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 Dossier //// 20.04.2019

 

                  Crónica del ataque de Remus Tetu contra Humanidades, Economía y Geografía

Los partes de prensa de la intervención del nazi rumano en la UNS, recientemente descubiertos y aportados a la Justicia, muestran la virulencia del ataque descargado contra los Departamentos de Humanidades, Economía y Geografía.

Por Diego Kenis

El nazi rumano Remus Tetu, uno de los líderes de la Triple A en Bahía Blanca, asumió su cargo de rector interventor de la Universidad Nacional del Sur (UNS) en los últimos días de febrero de 1975.

La desprolijidad administrativa que exhiben los documentos oficiales de entonces no fue obstáculo para un acelerado y profundo programa de intervención represiva. Al cabo de un mes, Tetu había cesanteado a decenas de docentes y no docentes, y suprimido carreras de la oferta académica y materias de los planes de estudio, mientras se conformaba el cuerpo de "seguridad y vigilancia" que proveería de salarios y pantalla institucional a los matones de la organización criminal paraestatal. Tres de ellos asesinarían el 3 de abril al dirigente estudiantil comunista David "Watu" Cilleruelo, que al día siguiente iba a ser ratificado como titular de la naciente Federación Universitaria del Sur (FUS).

En el plano institucional y académico, la acción de Tetu enfocó especialmente en los Departamentos de Geografía, Humanidades y Economía. El 28 de febrero, a días de asumir, los fusionó en una única unidad académica, el Departamento de Ciencias Sociales, al tiempo que eliminó sus institutos de investigación. En la misma resolución, decidió que no se abriría para ese año la inscripción a las carreras humanísticas, algo que no hizo con las ofrecidas por el Departamento de Ciencias Exactas, que en la misma fecha fusionó a los de Matemática, Física y Electrotecnia.

No fueron las únicas determinaciones que el interventor tomó aquel 28 de febrero. El mismo día, aceptó las renuncias de los directores normalizadores de todos los Departamentos, designó a sus reemplazantes y decidió que comenzaría a contar sus resoluciones desde el arbitrario número 50, dado que había perdido todo orden administrativo. También durante las últimas horas de febrero dio de baja de los planes de estudio toda materia, curso o cursillo "que no se ajuste estrictamente a lo universalmente admitido o que en forma manifiesta o insidiosa constituye una prédica disolvente atentatoria a la seguridad del país, su paz interna y la armoniosa convivencia entre los argentinos".

Casi un mes después dio a conocer un "informe preliminar a la opinión pública de la intervención". Fue circulado el 24 de marzo de 1975, exactamente un año antes del comienzo de la última dictadura cívico militar. El comunicado forma parte del corpus de partes de prensa hallado recientemente por el Archivo de la Memoria de la UNS y entregado a la Unidad Fiscal que investiga crímenes de lesa humanidad perpetrados en Bahía Blanca y su región.

"Desquicio y barbarie en la UNS" se tituló aquel "informe" de la intervención. Esas palabras, que bien podían describir a la gestión de Tetu, en realidad apuntaban contra sus precedentes. Especialmente enfocaban en la encabezada por el abogado Víctor Benamo, vinculada a la Juventud Peronista y la Tendencia revolucionaria del movimiento, como consta en su acta de asunción, suscripta por referentes como René Bustos y Jorge Ravasi.

Soviets en la UNS

El texto del boletín muestra su carácter represivo tan a las claras que la oficina de Prensa y Ceremonial de la UNS, que lo divulgó, subrayó en su párrafo de cierre que se trataba de afirmaciones textuales del interventor y no de una redacción propia.

En sus párrafos iniciales, el documento anticipa que un informe definitivo daría cuenta de los "linchamientos y torturas" a "innumerables profesores", a los que no identificó, por parte de "tribunales populares y juicios políticos". Sin ahorrar adjetivos coloquiales, el texto califica a buena parte del plantel docente como "imberbes histéricos y despiadados que envenenaron el alma de los alumnos hasta extremos increíbles" a partir de "modificaciones arbitrarias de planes de estudio, de programas y bibliografía, para convertir la enseñanza en adoctrinamiento marxista exclusivamente". En sintonía, señala "el imperio total y el terrorismo de los soviets que ejercían el poder absoluto en la Universidad" y de "grupos pagados para llevar al campo y a los barrios la semilla de la sublevación contra el Estado y sus ciudadanos".

Los siguientes apartados del comunicado dejarían en claro porqué el foco principal de la acción represiva de la intervención estuvo centrado en los Departamentos de Economía, Humanidades y Geografía. Aunque el denominador común fue el argumento referido al alto costo de formación de sus profesionales y la poca demanda de parte del mercado laboral, claramente pueden distinguirse las razones políticas que llevaron a una intervención tan radical en esas unidades académicas.

Geografía, fábrica de "antisociales"

El cierre de la oferta académica del Departamento de Geografía de la UNS pretendió justificarse en "la notoria superabundancia de profesores secundarios egresados de las carreras que se suspendieron", aunque la interpretación que anexa Tetu es digna de mención por su carácter político.

En efecto, el interventor no se limitó a considerar razones presupuestarias o de impacto en el mercado laboral sino que derivó en una capciosa hipótesis política: "es de entre estos jóvenes egresados que no encuentran colocación y a los que la sociedad les exigió sacrificios que no puede compensar, que se reclutan los antisociales de nuestros días. A esto hay que poner freno cuanto antes, y así se hizo suspendiendo las carreras", resumió.

Economía, sucursal moscovita

Definida textualmente como una "sucursal de la Universidad Patricio Lumumba de Moscú", la carrera de Licenciatura en Economía fue objeto de un furioso ataque por parte de la intervención del nazi rumano. Se comprende perfectamente, dado que en 1973 había comenzado a regir un heterodoxo programa de estudios, aprobado un año antes y considerado aún hoy de vanguardia incluso a nivel internacional. En la interpretación de Tetu, "lo más grave -y notorio, por otra parte- es que el Departamento y la carrera de Economía se habían transfigurado, casi en su totalidad, en una escuela de marxismo".

"La supresión de dicha carrera", señala el texto del parte de prensa del 24 de marzo de 1975, se debió "al estado de subversión de su medio". "A tal extremo se había llegado -agrega- que no es ninguna exageración afirmar que el Departamento de Economía y la respectiva carrera se habían convertido en una sucursal de la IV Internacional o de la Universidad Patricio Lumumba de Moscú".

Naturalmente, se trataba de una exageración como la negada, un arquetipo sólo posible por parte de quien negara el estudio del marxismo como una de las líneas de pensamiento más relevantes en la materia. En rigor, el plan de estudios estimulaba el pensamiento crítico que la intervención de Tetu, militante anticomunista desde sus jóvenes años en Rumania, pretendía vedar. 

"Aquel programa puede leerse a la luz de la liberación del debate teórico que se va tejiendo en su contenido curricular a través de la profundización de las escuelas de pensamiento económico, contrastando la orientación omnipresente, la neoclásica, que se imparte a través de los planes de estudio en la mayor parte de las universidades del país", recordó recientemente a AGENCIA PACO URONDO la economista Silvia Gorenstein. Gorenstein, que transitó la experiencia como estudiante, resaltó como punto destacado de la propuesta académica su "intento de romper el modelo de formación asociado al pensamiento único", intención "abortada por el periodo más negro de nuestra historia". 

Su colega Carlos Fidel, que se graduó durante la efímera vigencia del innovador programa de estudios, lo recuerda en igual sentido. "Se pudo llevar a cabo una nueva proyección de un abordaje del estudio de la economía desde una perspectiva histórica, y viendo los autores no en manuales, sino como publicaron en sus obras, con una visión plural, amplia, en que se veían las principales corrientes de la economía vigentes en ese momento. Aún hoy estaría en la frontera del conocimiento", dijo a esta AGENCIA.

Humanidades: una revancha personal

El caso del Departamento de Humanidades, cuya supresión redujo el interventor a una cuestión de prioridades presupuestarias, reviste la particularidad de que se trataba de la unidad académica en que Tetu ejercía la docencia y donde se registraba un proceso de cambio que incluyó, en 1973, el impulso a la única cesantía efectiva del nazi rumano de la plantilla. No es difícil imaginar una revancha personal menos de dos años después, cuando el ascenso de José López Rega y Oscar Ivanissevich lo depositó en la intervención del Rectorado de la UNS.

El escenario puede reconstruirse a partir del trabajo de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que rescató y conservó memorandos de la dirección de inteligencia de la policía provincial, que incluyen copias de documentos de la época y relatos de asambleas que estudiantes, trabajadores y trabajadoras protagonizaron en los años previos.

Uno de los informes, fechado el 28 de agosto de 1973, da cuenta de una asamblea de 400 personas en que se recogieron firmas para impulsar la destitución de Tetu, en razón de sus antecedentes, que también se puntualizaron en un volante titulado "Por qué queremos destituir al profesor Remus Tetu".

En ese documento, firmado por la Asamblea de Estudiantes de Humanidades, se testimonia el bajo nivel pedagógico demostrado por Tetu en las aulas y se señala la carencia de acreditaciones de su formación académica, posible gracias a que el radical Roberto Etchepareborda, interventor departamental durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, lo eximió de las legalizaciones de rigor.  

El volante estudiantil recuerda que Etchepareborda, que también supo adjudicarse a sí mismo un doctorado que no poseía, admitió la falta de certificaciones académicas de Tetu "por haber sido víctima de la persecución totalitaria". Un eufemismo para narrar su huida de Europa tras la caída de la dictadura rumana aliada de los nazis, de la que había sido un joven y entusiasta colaborador. Como ya ha consignado AGENCIA PACO URONDO, al firmar la cartilla de migración de su salvoconducto a Sudamérica, Tetu no asumió formación universitaria alguna y se presentó como "mecánico". Un oficio que se transformó en dos títulos de grado una vez que llegó a Argentina y se elevó a doctorados en algunos documentos suscriptos por el interventor.  

Un programa cercenado

Además de la revancha personal por su cesantía, que se concretó en octubre de 1973 y se ratificó en el febrero siguiente, la intervención de Tetu se descargó sobre el Departamento de Humanidades para obstruir los vientos de cambio que se dejaban sentir por entonces en el campo académico, cuando las autoridades departamentales y el Comité de Gestión integrado por docentes y estudiantes propusieron un programa innovador semejante al que acababa de implementarse en Economía.

La CPM logró rescatar precisos informes de inteligencia, que adjuntan el proyecto elevado por el Departamento Humanidades al Rectorado, para su consideración. El documento inicia con un diagnóstico de la situación académica imperante tras años de censura dictatorial, subraya la horizontalidad como nueva forma de cogobierno y declara el "estado de emergencia" en la unidad académica.

En el mismo sentido, propone la suspensión de materias en las que han vencido las designaciones docentes o en aquellas en que "se hace imprescindible la redefinición de sus contenidos en función de un proceso de transformación social".

Para reemplazarlas, se ofreció una serie de seminarios sobre temáticas como "cultura popular y medios masivos de comunicación", "cultura y trabajo", "guerra popular económica", "autogestión", "los grandes movimientos nacionales" y "socialización de la literatura". Entre los nombres propuestos se leen los de docentes propios de reconocida formación, como Marta Garelli, Mario Usabiaga, Juan Carlos Garavaglia y Lidia Henales, y otros invitados, como Heriberto Muraro, Ricardo Carpani y Eduardo Galeano.

El párrafo final del documento, firmado por la interventora departamental Beatriz Ocampo y su secretario académico Mario Merlino, no deja dudas respecto del objetivo del cambio propuesto. "Sólo de esta manera, con el compromiso y la responsabilidad que a todos nos compete, será posible la restructuración del Departamento de Humanidades, una de las tantas tareas que exige la liberación nacional y social de nuestro país", cierra el documento.

Meses después, tras la muerte de Juan D. Perón, el camino quedaría trunco. Para ratificar el cambio de rumbo, en diciembre de 1974 asumió como secretario académico del Departamento el abogado Néstor Montezanti, actualmente acusado de haber participado en la Triple A y, ya durante la dictadura, en el servicio de inteligencia del Ejército. Hacia el final de aquel verano, en el febrero siguiente, Remus Tetu desembarcaba en la intervención del Rectorado.

Con deseos de revancha.

  Fuente:   http://www.agenciapacourondo.com.ar/dossier/cronica-del-ataque-de-remus-tetu                   

                                            

   

DDHH //// 03.10.2015
                                                    

                                                           ¿Quién fue Remus Tetu?

AGENCIA PACO URONDO revela hoy el rostro y la biografía de Remus Tetu, el jefe rumano de la Triple A bahiense, con documentos hasta ahora desconocidos. Su temprana militancia anticomunista, en la Rumania de una dictadura aliada del nazismo. El salvoconducto a América. Incongruencias y dudas sobre sus lauros académicos.

Por Diego Kenis

Los estudiantes de sus últimos años, que lo padecieron a mediados de los '80 en la Universidad Nacional del Sur (UNS) y al filo de la jubilación que consiguió, lo recuerdan como un sesentón atlético y ególatra, que gustaba tanto de sus alumnas como de evocar capítulos de sus viajes por el mundo.

Nadie ignoraba por entonces los pergaminos de Remus Tetu como jefe y proveedor de los matones de la versión de la Alianza Anticomunista Argentina, AAA o "Triple A" en la Bahía Blanca de una década antes, desde su cargo de rector interventor. Su figura, junto a la del diputado nacional Rodolfo Ponce, es central para comprender por qué la patota bahiense hoy detenida y procesada no era una simple banda de delincuentes comunes sino un aparato organizado con recursos y cobertura estatal. Un cable del 18 de septiembre de 1976 de la Agencia de Noticias Clandestina (ANCla) que dirigía Rodolfo Walsh ya ubicaba sus recientes intervenciones en las Universidades Nacionales del Sur y del Comahue dentro del grupo de "las más tristemente célebres" por "su nivel de violencia y macartismo" y subrayaba su "neto corte fascista".

Sus últimos dos cursos como profesor, los de Sociología de 1983 y 1984, los vivió parcialmente. En el primero, tomó de apuro los exámenes para abordar el avión que lo llevaba al disfrute de una plácida beca. Durante el segundo, estuvo suspendido un mes mientras se le sustanciaba un sumario que el viento se llevó. La recién refundada Federación Universitaria del Sur (FUS) reclamaba su expulsión inmediata pero la indefinición del rector normalizador de entonces, el radical Pedro González Prieto, permitió que amparos judiciales beneficiaran al acusado.

Por esos meses, y ante la impunidad que evidenciaba, un grupo de la FUS fue a escracharlo a una clase pero él logró que se retiren tras una fuerte discusión y quedó rumiando su inocencia de oficialista eterno, "peronista en el peronismo, radical con los radicales y, de haber nacido en Suecia, seguro socialdemócrata". Era difícil repreguntarle. Todos sabían que andaba armado por lo menos desde el año anterior, cuando en medio de una clase se acercó a asistir a una alumna y el arma cayó al suelo provocando un estruendoso silencio entre los pupitres.

Los años mozos

Remus Tetu (Remus Dionisio, en algunos documentos) había nacido en la lejana capital rumana de Bucarest, en febrero de 1920. Su apellido materno era apenas famoso (y temido) en Rumania: Antonescu eran los primos Ion y Mihai, dos dictadores militares de la agrupación Guardia de Hierro que como primer ministro y vicepresidente, respectivamente, ostentaron el máximo poder político en el país en la primera mitad de la década de 1940, en estrecha alianza con el Tercer Reich.

Una serie de disputas internas, enmarcada en un contexto geopolítico de conflicto bélico mundial y prolegómenos de Guerra Fría, con el derrumbe nazi incluido, selló la suerte de ambos primos y facilitó el acceso al poder del general Nicolae Radescu, que pertenecía a una escisión de Guardia de Hierro y conservaba su perfil de extrema derecha.

Durante el año inmediatamente anterior, 1944, Tetu decía haberse desempeñado como director de Gabinete del ministro "de la Producción de Guerra" Constantin Brătianu, a quien otras fuentes califican como "ministro sin cartera", que apoyó a los Antonescu en su inicial alianza con el nazismo de la "Operación Barbarroja" contra la Unión Soviética y luego asumió rango ministerial durante los gobiernos interinos del militar Constantin Sănătescu, que ante el desplome del Tercer Reich buscó una alianza con los Aliados y siempre contra el comunismo.

Finalmente, en 1945 se produjo la caída final de Radescu y el quiebre de esa línea de sucesión política por la toma del poder por parte del Partido Comunista Rumano. Ese mismo año era creada la organización anticomunista "T", a la que el futuro interventor de la UNS definió como "organización subterránea de rezistencia" (sic) y de la que fue "fundador y jefe" hasta su encarcelamiento, según consignó en su primer Currículum Vitae argentino. Tras escapar de la cárcel y de Rumania volvería a encontrarse con Radescu para oficiar como su secretario personal, entre 1947 y 1948.

Siempre de acuerdo a su versión, su captura y una condena a siete años de prisión le impidieron finalizar estudios de doctorado en Derecho y Filosofía y Letras que había "prácticamente terminado" y que antes y después daría por ya concluidos, sin que autoridad alguna del Ministerio de Educación argentino acreditase la inaugural declaración jurada que presentó por duplicado ante el Instituto Tecnológico del Sur de Bahía Blanca (ITS), que luego se transformaría en la UNS.

Crónica de una fuga

De la prisión escapó "de modo secreto y con lo que llevaba puesto", según relató para justificar la falta de comprobantes a la mayoría de los "trabajos realisados" (sic) y los méritos académicos que consignó en su recuento de presentación, extenso y cargado de errores de ortografía que mantuvo toda su vida a pesar del dominio del español que tempranamente él mismo se atribuyó.

Su relato de fuga coincide con el de su amigo Víctor Isac, que a comienzos de este siglo narró a una revista rumana que "estaba previsto que en la entrada de la Corte nos esperara un coche. (Tetu) se quedó en el país, creo que dos o tres meses, escondido en algún lugar y, luego tomó por izquierda un avión y se las arregló para llegar a Argentina". En nuestro país, concluye su antiguo correligionario, "ganó una muy buena situación como profesor" y llegó incluso a "rector de universidades. Era inteligente, no se puede decir nada".

El salvoconducto para llegar a América y radicarse en forma permanente le fue proporcionado a Tetu por el Consulado brasileño en París, según testimonia el documento que AGENCIA PACO URONDO publica hoy en exclusiva e incluyendo la fotografía del prófugo rumano a sus casi 29 años. Junto a la de su madurez, que este dossier también comparte, son las primeras imágenes que se conocen de Tetu en años, como prueba de su eficiencia en la tarea de eliminar todo registro de su rostro.

La cartilla del Consulado brasileño, fechada el 7 de febrero de 1949 y confeccionada para ser entregada a Inmigración en el puerto de destino, arroja aún más dudas sobre los pergaminos académicos que Tetu nunca acabó de demostrar ya que lo define como mecánico, sin mencionar su aludida formación en ciencias humanas ni estudio universitario alguno. Es ciertamente posible que un prófugo en busca de salvoconducto mienta su nombre, rostro, edad o lugar de nacimiento pero lo que resulta difícil de admitir es que habiendo sido fiel a todo ello sólo oculte su profesión.

Siete años después de cruzar el Atlántico, al consignar sus méritos a la recientemente creada UNS, Tetu enumeró en cambio hasta sus menores trabajos y artículos rumanos pero no probó ninguno y debió hacer una llamada al cierre del documento para enmendar un olvido algo menor: nada menos que el título, el tema y la extensión de la que, decía, fue su tesis de grado.

La generosidad empieza por casa

El caso de Tetu es arquetípico no sólo por sus antecedentes internacionales, sino también por la carrera académica que logró hacer en base a la buena fe de las administraciones de distintos partidos y sectores, que en dictadura y en democracia le prorrogaron contratos, abrieron cátedras y otorgaron becas.

En treinta y cinco años de carrera, el mecánico Tetu jamás ganó un concurso y tampoco fue cesanteado por la dictadura que en 1955 derrocó a Juan D. Perón, como él pretendió interpretar para retratarse perseguido. Simplemente, el ITS no le renovó el contrato, como sí hicieron todas las gestiones de la UNS y las administraciones nacionales que se sucedieron entre 1968 y 1987.

La única excepción fue el Ministerio ejercido por Jorge Taiana padre, que dio por terminadas las funciones de Tetu como docente de la UNS el 1 de octubre de 1973, con Perón a punto de desembarcar en su tercera presidencia.

Poco menos de un año y medio más tarde, con el líder justicialista muerto y Taiana fuera de la cartera educativa y cercado por la Triple A, Tetu volvió a la UNS de la mano de la "misión Ivanissevich" y con ánimo de revancha total: invocando la Ley de Amnistía determinó su propia reincorporación al plantel docente y se hizo pagar un año de haberes caídos e intereses retroactivos, pese a que la normativa aludida suponía la renuncia a ello. No conforme aún, se creó una cátedra a su medida y se otorgó permiso para atender a los alumnos del Instituto Universitario de Trelew, que dependía de la UNS. Admirable carrera para quien nunca había probado debidamente título ni trabajo académico alguno.

De mecánico a multidoctor

La excusa de Tetu para la falta de documentación de respaldo a los méritos académicos que enunciaba siempre fue la misma: el raudo escape de aquella "condena política" en su país de origen y la consecuente expulsión de todas las casas de estudio rumanas.

Treinta años después, apelaría a similares calificativos para "extirpar como a un infecto morbo" a un grupo de estudiantes que en 1975 concretaron un juicio simbólico en su contra, en una asamblea que desbarataron en conjunto los servicios de inteligencia, la Policía Federal y los matones de la Triple A que él mismo comandaba. En 1984 volvería a tildar de "político" a un proceso, esta vez institucional, que parecía abrirse en su contra por autoritarismo y malversación de fondos. La UNS le recordó entonces que contaba con las garantías del derecho a defensa y el recurso ante la Justicia Federal, que de hecho le permitió retirarse sin expulsión y vivir de su jubilación hasta su muerte en 2003, en su natal Bucarest.

Excepto en lo referido al casillero de la profesión, que varía de mecánico a multidoctor, los datos filiatorios ofrecidos en 1949 al servicio diplomático brasileño para el acceso al puerto de destino coinciden con los que Tetu volcó en otros documentos que completó ya en nuestro país. También las formas de su firma, inalterables a lo largo de los años. El trazo lo acompañó desde los lejanos documentos secretos de la organización T a su cruce por el Atlántico, las resoluciones de rector interventor con que creó en la UNS a la patota local de la Triple A, bajo el pretexto de funciones "de seguridad y vigilancia", o los exámenes que tomó hasta su jubilación a estudiantes a los que les hablaba, emotivo pero armado, del París de sus treinta años.  

Fuente:  http://www.agenciapacourondo.com.ar/ddhh/quien-fue-remus-tetu

           

              

ARGENTINA      noticias propuestas por: Milo Garcia  

       n° 510

30/04/2019

Frida Khalo